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30 Noviembre 2009

PERU Y SU PASADO MOCHICA

En la costa norte del Perú se desarrollo una de las culturas mas notables que el mundo halla conocido sus testimonio refleja la grandeza que esta civilización logro en el pasado testimonio de estos logros son los reciente descubrimiento realizados en el presente siglo XX por parte de los estudiosos del pasado desde la época de tello y max uhler hasta las recientes investigaciones de alva .
Uno de los más importantes desarrollos de los estudios sobre la cultura Mochica en los últimos diez años es la cada vez más clara división entre una esfera sur y una esfera norte geográficamente separadas por la Pampa de Paiján. En estas dos áreas de la costa norte peruana entidades políticas de diferente grado de complejidad se desarrollaron entre los años 100 y 750 d.C. La adscripción de todos los Mochicas a una sola entidad política parece derivar de una falta de análisis de variaciones regionales en todos los aspectos de la cultura material, del énfasis de los estudios arqueológicos desde principios de siglo en el área de los valles de Moche y Chicama, centro de la esfera Mochica del sur, y de la escasez de colecciones comparativas de Mochica del norte. Los Mochicas del sur parecen haber sido un estado unificado que se embarco en un proceso de expansión hacia el sur durante las fases III y IV. Aun cuando los Mochicas del norte y sur siguieron diferentes líneas de desarrollo todas compartieron estrategias económicas, organizaciones sociales y prácticas y creencias ideológicas. En este artículo presentamos las evidencias disponibles para postular la división e interpretamos las circunstancias históricas y ecológicas que generaron las diferentes sendas de desarrollo.
Introducción
En los últimos años la arqueología de la costa norte del Perú, y particularmente la arqueología Mochica, han experimentado un inusitado desarrollo, especialmente a partir del descubrimiento y excavación de las tumbas reales de Sipán en 1987. El renovado interés que existe en el fenómeno Mochica se puede ver en la gran cantidad de investigaciones que hoy se llevan a cabo (Aceda y Mujica 1994), y en el número de publicaciones sobre diversos aspectos de este pueblo que aparecen cada año. Este desarrollo no está basado sólo en recientes descubrimientos, sino que es el resultado del aporte de una larga tradición de investigadores que comenzó con Max Uhle y Rafael Larco, y ha continuado con la contribución de un gran número de peruanos y extranjeros dedicados al estudio de esta sobresaliente sociedad.
Actualmente gran parte de las investigaciones sobre la cultura Mochica están dedicadas al estudio de tres grandes temas: la iconografía y la secuencia cerámica, y particularmente la estructura política regional. Una serie de recientes estudios están tratando de establecer cuántas regiones, entidades políticas o estados constituyeron el fenómeno Mochica. Tradicionalmente se aceptaba que los Mochicas fueron a lo largo de su historia un estado centralizado o una entidad política unificada y monolítica (Figura 1), controlada por una clase gobernante de sacerdotes guerreros desde una capital ubicada en las Huacas de Moche. Los Mochicas habrían difundido sus tradiciones a lo largo de un amplio territorio a través de un proceso de conquista militar. Esta concepción centralizada y expansiva está siendo cuestionada. Nuevos estudios arqueológicos sugieren que existirían contemporáneamente al menos dos grandes regiones Mochicas, una norte y otra sur, separadas por la Pampa de Paiján (Figura 2; Donnan 1990, n.d., Donan y Cok 1986).
Paralelamente se están reexaminando las peculiaridades del desarrollo de las manifestaciones culturales del fenómeno Mochica en diversas regiones, especialmente en cuanto a su secuencia cerámica. La secuencia cerámica Mochica de cinco fases, planteada por Lacro en 1948 y confirmada en numerosos estudios de colecciones y trabajos arqueológicos, si bien útil para explicar la evolución de la cerámica Mochica en la región sur (en adelante Mochica-Sur), aparentemente no tienen la misma utilidad en la región norteña del fenómeno Mochica (en adelante Mochica-Norte).
Nuevos descubrimientos y nuevas líneas de investigación han llevado a cuestionar la existencia de un estado Mochica único y unificado, y de una sola secuencia cerámica, pero a la vez han reafirmado la uniformidad de "lo Mochica" como entidad cultural. Es cada vez más claro que los Mochicas de diversas regiones compartieron a lo largo de su historia una serie de elementos en común, los cuales evitaron que las diferentes entidades políticas seconvirtieran en entidades culturales independientes.
Cuando pensamos en los Mochicas nos imaginamos una sociedad cohesionada, que compartía un ecosistema definido por los valles costeños de Piura a Nepeña (Donan 1978) y que estaba expuesta a ciclos de Niños y sequías. Es muy probable que los Mochicas hablaran una misma lengua, emparentada con la lengua Muchik (Carrera [1644] 1939); participaran en ceremonias muy semejantes, como la Ceremonia del Sacrificio (Alva y Donan 1993) y rindieran culto a los mismos dioses, especialmente Aia Paec (Lacro 1948, Castillo 1989). Una compleja jerarquización de la sociedad fue común a todas las entidades políticas Mochicas (Lacro 1938, 1939), mostrándose la posición de los individuos en todos los aspectos de la vida cotidiana; desde sus ropajes y joyería, sus armas y literas, los portadores y sirvientes que tenían, hasta su porte y musculatura que dependía, al fin y al cabo, de su dieta. Luego de su muerte cada individuo recibía un tratamiento funerario que reflejaba su posición en la sociedad a través del tipo y tamaño de su tumba y de los objetos depositados como ofrendas en ella (Castillo y Donan 1994, Donan n.d., Donan y Mackey 1978). Sabemos también que los señores Mochicas contaron con artesanos de gran experiencia, capaces de enroscar minúsculas laminas de oro y hacerlas parecer hilos (Alva y Donan 1993: Fig. 185), o de decorar ceramios y paredes con detallados diseños que mostraban ceremonias y rituales, así como animales silvestres y monstruos sobrenaturales (Uceda, et. al. 1994; Bonavia 1985; PACEB 1994). También construyeron algunos de los templos y residencias más suntuosas que se hayan visto en los Andes (Hass 1985). Si bien estos elementos nos hablan de una sociedad compleja y jerarquizada, son las semejanzas estilísticas de los artefactos producidos en diversas regiones y bajo distintas administraciones las que nos indican una tradición compartida y una fuerte interacción entre los Mochicas de diversas regiones.
Primera parte: una sola cultura mochica
La idea que los Mochicas constituyeron una sola entidad política y cultural es el resultado de las peculiaridades de la evidencia arqueológica. Para explicar como se llegó a esta interpretación queremos plantear tres fases en que las evidencias fueron colectadas e interpretadas. En la primera fase se determinó que existía una sola cultura Mochica, diferente e independiente de otras culturas prehispánicas. Esta cultura había antecedido a la irrupción de elementos asociados con el Horizonte Medio y la cultura Chimú. Esta interpretación estuvo basada en la identificación en diferentes valles de la costa norte de un repertorio de artefactos, especialmente ceramios, muy semejantes en forma y decoración, y de una comparación de este estiloe con el de objetos obtenidos en otras regiones, especialmente en la costa central.
En la segunda fase se definió que los artefactos cerámicos producidos por los Mochicas habían evolucionado en todas las regiones influenciadas por esta cultura de acuerdo a una misma secuencia, configurada por Rafael Lacro en cinco fases estilísticas. Esta secuencia estuvo basada en un estudio sistemático de grandes colecciones de cerámica, especialmente la colección del Museo de Chiclín (hoy Museo Arqueológico Rafael Lacro H.), y de superposiciones de contextos funerarios de donde provenían los ceramios. Finalmente, en la tercera fase se definió el carácter político del fenómeno Mochica. La expansión de la cultura Mochica y la difusión de su cultura material habrían sido el resultado de una sola entidad política expansiva y militarista, que durante las fases tres y cuatro alcanzó a conquistar la región comprendida entre los valles de Lambayeque y Nepeña. Signo inequívoco de este proceso era la distribución de la cerámica Mochica, especialmente de la cerámica elaborada que representaba a las clases gobernantes de esta sociedad.
• Una Sola Cultura
Las culturas precolombinas usualmente han sido definidas a través de conjuntos de objetos que comparten los mismos rasgos estilísticos, especialmente objetos cerámicos. Conjuntos de objetos con diferentes rasgos estilísticos representan diversas culturas, e interacciones entre estilos, por ejemplo cuando un estilos aparece influenciando a otro, se interpretan como interacciones entre diferentes entidades culturales. Una vez que el repertorio de rasgos ha sido definido, se estudia su distribución en el espacio para entender cuál fue el ámbito geográfico controlado o influenciado por una determinada cultura. Culturas arqueológicas son, por lo tanto, conjuntos de objetos distribuidos en el espacio, no de personas ni de las sociedades que las organizaron. El primer paso en la creación de una cultura prehispánica, entonces, es caracterizar un estilo cerámico, tanto a través del estudio de objetos en contexto, como de objetos en colecciones. Con la cultura Mochica la situación no fue diferente, y fue el peculiar origen de la muestra cerámica que se estudió lo que llevó a pensar amuchos investigadores, incluidos nosotros, que los Mochica habían sido una sola entidad cultural.
En el primer capítulo de la historia de los estudios sobre la cultura Mochica destacan tres personalidades: Max Uhle, investigador alemán que realizó las primeras excavaciones científicas en las Huacas del Sol y la Luna; Alfred Kroeber, uno de los pioneros de la antropología norteamericana que estudió en detalle las colecciones de Uhle; y particularmente Rafael Lacro, investigador peruano que dedicó su vida, y buena parte de sus recursos, al estudio de esta sociedad. Antes del trabajo de estos investigadores, si bien existían colecciones en el Perú y el extranjero que incluían piezas de esta tradición, la cultura Mochica no existía como entidad independiente. La primera tarea de estos investigadores fue, pues, aislar el fenómeno Mochica de otros fenómenos culturales, y ubicarlo en la secuencia de culturas del antiguo Perú.
Max Uhle, en sus excavaciones a principios de siglo en las Huacas de Moche, ubicó y excavó una serie de tumbas Mochicas, especialmente en las áreas definidas como sitios E y F al pie de la Huaca de la Luna (Uhle 1915, Kroeber 1925:213). Estas tumbas, lamentablemente nunca bien publicadas, contuvieron más de 680 piezas de cerámica estilísticamente muy consistentes. Muchas compartían la característica decoración pictórica en crema y ocre, y/o detallada decoración escultórica que permitían diferenciarlas fácilmente de otros estilos encontrados en el sitio, especialmente del ubicuo estilo Chimú, y del estilo Tiahuanaco encontrado por el mismo Uhle en Pachacamac en 1896 (1903). Uhle además determinó que este estilo era contemporáneo con la construcción de la Huaca de la Luna (Uhle 1915:105), por lo tanto los arquitectos de estas masivas estructuras pertenecían a la misma sociedad que había producido a los maestros artesanos que elaboraron esta fantástica cerámica.
Kroeber (1925), luego de un minucioso análisis de las colecciones de Uhle en la Universidad de California, Berkeley, caracterizó por primera vez el estilo, diferenciándolo de otros estilos encontrados en el sitio. La información estratigráfica recogida por Uhle permitía concluir que el nuevo estilo era anterior a los estilos Tiahuanaco y Chimú, por lo que Kroeber lo llama Proto-Chimú. El estilo caracterizado por Kroeber no era exclusividad de la colección de Uhle; piezas semejantes existían en otros Museos en Europa, los Estados Unidos y el Perú. Kroeber en su estudio comparó las colecciones recogidas por Uhle con colecciones existentes entonces en el American Museum of Natural History y el Peabody Museum. En estos museos Kroeber encontró ceramios con las mismas características estilísticas, confirmando que se trataba no de un fenómeno aislado, sino de un estilo consistente y difundido en la costa norte. Ahora bien, pequeñas diferencias existían entre algunos grupos de objetos, especialmente en sus formas y contenidos iconográficos, lo que hacía sospechar que existían variaciones, quizá debidas a factores cronológicos, en el estilo. Es decir que estas colecciones incluían objetos de diversas épocas. Esta sospecha no se comprobaría hasta que no se estableciera una secuencia para la cerámica Mochica.
En base a la procedencia de estas colecciones, y a informaciones recogidas durante sus propios viajes de investigación por la costa norte del Perú, Kroeber inició el estudio de la distribución espacial del estilo Proto-Chimú (Figura 3). Kroeber (1925:224-229) concluyó que el estilo Proto-Chimú "en realidad es característico sólo en [...] el área de Trujillo-Chimbote, ocurriendo infrecuentemente en las dos áreas adyacentes (Casma al sur, y Pacasmayo-Chepén al norte), y no apareciendo en lo absoluto en las dos áreas más norteñas (Lambayeque y Piura). Aún cuando estéticamente superior, Proto-Chimú permanece siendo un estilo local. Evidentemente existió durante un período de limitadas comunicaciones, probablemente de unidades políticas restringidas" (Kroeber 1925:228-229).
Las características estilísticas que Kroeber encontró en los materiales excavados por Uhle también estaban presentes en miles de piezas en colecciones existentes en el Perú, especialmente en la colección pionera que Víctor Lacro creara y que posteriormente fuera depositada en el Museo Nacional, y en la gigantesca colección que Rafael Lacro congregara en la Hacienda Chiclín. Estas semejanzas estilísticas confirmaban, como era de esperarse, la consistencia del estilo Proto-Chimú y su enorme frecuencia. Se requería en este momento de un amplio corpus de piezas cerámicas para pasar de una simple caracterización a una definición del estilo y la iconografía Mochica. Rafael Lacro, a través de excavaciones de cementerios en diversos valles de la costa norte entre Chicama y Santa (1945:30-41), y de la adquisición de colecciones menores, logró reunir la colección más grande y completa de cerámica Mochica que existe a la fecha. Fue en base al estudio de esta colección, proveniente en su inmensa mayoría de los valles de Chicama a Santa, que Lacro definió el estilo Mochica (1945:15, 1948).
El estudio de la cerámica Mochica emprendido por Lacro es radicalmente diferente al estudio de Kroeber. Kroeber analizó la cerámica Mochica solamente desde una perspectiva estilística, tratando de identificar elementos que permitieran fechar sitios y comprender la secuencia cultural de la costa norte. Kroeber estaba interesado en identificar culturas (entendidas como unidades estilísticas); Lacro estaba interesado en entender la mentalidad y la vida del hombre Mochica del pasado. Para Lacro la cerámica Mochica era primero un documento de la vida en el pasado, y sólo en segundo lugar una herramienta estilística o un instrumento cronológico. Es por esto que Lacro emprende y publica primero (1938, 1939, 1945) sus estudios interpretativos, donde describe al hombre Mochica y su sociedad, la religión y el arte, el gobierno y el culto a los muertos. Lacro entendía la totalidad de la producción cerámica Mochica como el resultado de un grupo de individuos compartiendo un mismo sistema cultural, un mismo idioma y una misma religión, y regidos por una misma élite y un mismo sistema político. No fue sino hasta 1946 y 1948 que Lacro publica su estudio de la secuencia estilística de la cerámica Mochica. Es por el énfasis en el individuo y no el estilo que Lacro denomina a este fenómeno con el gentilicio Mochica.
La acuciosidad y rigor del trabajo de Uhle, Kroeber y Lacro está fuera de duda. Lo que queda por discutir es sólo si la base de datos con que contaron estos investigadores era realmente representativa de la totalidad del fenómeno Mochica. Por lo temprano de estos estudios algunas omisiones son obvias. Kroeber, por ejemplo, afirma en 1925 que en el valle de Lambayeque las evidencias de la cultura Mochica "aún esperan ser descubiertas o por lo menos publicadas" (Kroeber 1925:228). Lacro, si bien menciona la presencia de cerámica Mochica en los valles de Piura a Casma, afirma en 1966 que en Lambayeque "es escasa la orfebrería Mochica y que tuvieron menor cantidad de oro a su disposición que los hombres de Lambayeque" (Lacro 1966b:97). Estas afirmaciones contrastan con la magnificencia de la tumba del Señor de Sipán, donde las asociaciones de los Mochicas con grandes cantidades de oro y con una fuerte presencia en el valle de Lambayeque quedan claramente confirmadas.
Es evidente, por ende, que tanto Kroeber como Lacro contaron para hacer sus observaciones con datos arqueológicos y colecciones de ceramios procedentes principalmente de los valles de Chicama, Moche, Virú, Chao, Santa y Nepeña. Piezas de estas regiones conformaban el grueso de la colección Lacro, y de las grandes colecciones del Museo Nacional de Lima, del Museo fur Volkerkunde en Berlín, del Museo del Hombre de París, etc. En base a estas colecciones es que se hicieron las primeras observaciones y caracterizaciones del estilo Mochica y de su secuencia cronológica. Los resultados fueron luego comparados y confirmados con otras colecciones provenientes de estas mismas áreas.
Lacro sabía de la existencia de algunos especímenes de cerámica Mochica en el valle de Lambayeque, al norte de la zona antes definida (Figura 1), pero por su reducido número los explicó en términos de "intercambio comercial y cultural entre los hombres de Lambayeque y los Mochicas. De allí que en Lambayeque, Pátapo, Pomalca y otros lugares encontremos sectores con tumbas correspondientes a Mochica III, IV y V." (Lacro 1966b:94). Kroeber, a su vez, menciona en su estudio de 1925 la existencia de 17 ceramios de estilo Mochica provenientes de Chepén, en el American Museum of Natural History (1925:225-226). Había evidencias de presencia Mochica al norte del área cultural Mochica, pero estas evidencias, por su baja incidencia y esporádica aparición indicaban una presencia de naturaleza.
En los años sesenta, con el descubrimiento de cerámica Mochica en Vicús, surge la primera posibilidad de contrastar el estilo Mochica definido a partir de evidencias de la región sur de la costa norte, con una muestra de origen totalmente distinto. Lacro encontró en las piezas provenientes de Vicús suficientes elementos en común con ceramios Mochicas de fases tempranas como para calificar a este nuevo grupo de objetos como una nueva manifestación del mismo fenómeno cultural. Lacro reconoció en estas piezas el uso de las mismas formas, especialmente el asa estribo, los mismos o semejantes motivos decorativos, la bicromía, el tamaño y el peso, etc. La procedencia de este nuevo conjunto de ceramios era, en síntesis, prueba fehaciente de que, incluso desde muy temprano, la cultura Mochica, había controlado un territorio aún más vasto del presupuesto. Las diferencias entre estos nuevos objetos y los ya conocidos para el período Mochica I en la secuancia cerámica de Rafael Lacro, no eran destacables (Lacro 1965, 1966a).
En síntesis, la consistencia y unidad de la cultura Mochica se definió a partir de las semejanzas de un enorme conjunto de ceramios provenientes tanto de colecciones y museos (Kroeber 1925, Lacro 1938, 1939), como especímenes excavados arqueológicamente (Bennet 1939, Lacro 1945, Kroeber 1925, Uhle 1915). Estas piezas demostraban una enorme consistencia estilística e iconográfica, que reflejaba la uniformidad cultural de la sociedad que las produjo. Ahora bien, esta consistencia estilística se debía a que los objetos estudiados, en gran medida, provenían de un área restringida, los valles de Chicama a Nepeña. Especímenes provenientes de los valles al norte del Chicama eran prácticamente inexistentes en estas colecciones, por lo que mal podían proporcionar evidencias de la diversidad del fenómeno cultural Mochica. La cultura Mochica descrita en la literatura es la cultura que se desarrolló en la región comprendida entre Chicama y Nepeña, es decir el Mochica-Sur. En este momento no era posible determinar si las conclusiones planteadas podían extenderse a la región norte, y hasta antes del descubrimiento de Vicús, esto era ser innecesario ya que el fenómeno Mochica parecía circunscribirse a la región sur de la costa norte.
• Una misma secuencia
Lacro no sólo tuvo acceso a la colección más grande de cerámica Mochica, él mismo excavó un gran número piezas en tumbas, dandose cuenta de sus asociaciones y relaciones estratigráficas (Lacro 1945). Estas excavaciones le dieron acceso a conjuntos de objetos de indudable contemporaneidad y a superposiciones de tumbas que reflejaban secuencias cronológicas. En base a esta información de campo y al estudio minucioso de las características formales de la cerámica, Lacro pudo establecer cinco fases sucesivas a través de las cuales evolucionó la cerámica Mochica (Lacro 1948, Figuras 4 a 9). Esta secuencia describe en gran detalle la evolución de la cerámica decorativa Mochica, especialmente de las botellas de asa estribo, a través de un minucioso estudio de aspectos formales, técnicos y decorativos.
La cronología Mochica esbozada por Lacro a principios de los años cuarenta y finalmente publicada en 1948 sirvió de base para una serie de estudios de campo que se trazaron como meta entender la prehistoria de la costa norte. El primero de estos fue el Proyecto Virú, que a partir de 1946 realizo un estudio sistemático y multidisciplinario del valle del mismo nombre. Los miembros del Proyecto Virú tuvieron acceso a las ideas de Lacro en la famosa Mesa Redonda de Chiclín, el 7 y 8 de Agosto de 1946.
Las ideas de Lacro y Kroeber fueron de mucha importancia para los jóvenes investigadores del proyecto Virú, especialmente porque el reconocimiento y la caracterización de los estilos de la costa norte planteada por estos autores se vio confirmada en sus investigaciones. La ocupación Mochica de Virú, y la variante regional del estilo Mochica en esta zona, fue denominada Huancaco, por el centro administrativo Mochica del mismo nombre. Luego de un minucioso análisis y de comparaciones con fragmentería proveniente de otros valles, James Ford arriba a la conclusión que la cerámica Huancaco de Virú es la misma que la que Lacro denominaba Mochica en los valles de Moche y Chicama (Ford y Willey 1949). Las semejanzas eran tan grandes que Ford llega a afirmar que "si muchas de estas piezas no fueron hechas por los mismos artistas o de los mismos moldes, fueron producidas por lo menos por artistas entrenados en la misma escuela" (Ford y Willey 1949:66). Ford concuerda con Lacro en que la cerámica Mochica evoluciona en Moche y Chicama de un sustrato Salinar, mientras que en Virú predomina cerámica "principalmente en técnicas de decoración negativas" (Ford y Willey 1949:66). La cerámica Mochica llega a Virú, de acuerdo a Ford, como un estilo maduro y como resultado en un proceso abrupto que se interpreta como una conquista militar que abarca los valles de Virú, Chao, Santa y Nepeña. El impacto de la cerámica Mochica se deja sentir con mayor fuerza en la cerámica decorada, y en menor grado en la cerámica simple, que permanece usando las mismas formas y técnicas que en el período anterior.
Duncan Strong y Clifford Evans (1952), a cargo de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo por el proyecto, encontraron algunas diferencias entre la cerámica Mochica excavada por Uhle (Kroeber 1925) y Lacro (1945, 1948) y la cerámica de estilo Huancaco que apareció en Huaca de la Cruz y otros sitios Mochica de Virú. La más importante diferencia era el uso de pintura negra orgánica, aplicada después de la cocción. Ahora bien, las semejanzas eran suficientes como para considerarlos expresiones de la misma identidad cultural y, más aún, corresponderían con las fases III y IV de la cronología de Lacro.
La secuencia de Lacro fue corroborada posteriormente en numerosos trabajos de reconocimiento regional y excavación, especialmente cuando se descubrieron tumbas Mochicas. Las asociaciones de objetos encontradas en estos trabajos concuerdan con las características señaladas por Lacro. En algunos casos es posible encontrar piezas que reflejan el tránsito entre períodos contiguos, por ejemplo piezas Mochica III-IV, donde encontramos características de los períodos III y IV, o ligeras diferencias que podrían deberse a variaciones regionales. La validez de la secuencia de Lacro también fue puesta a prueba en un minucioso estudio emprendido en las colecciones cerámicas excavadas por Uhle (Rowe 1959, Donan 1965). Los resultados de este estudio confirmaron la secuencia de Lacro.
Christopher Donan (1973), y posteriormente Donald Proulx (1968, 1973), realizaron trabajos de reconocimiento en los valles de Santa y Nepeña respectivamente. Si la cerámica Mochica en estos valles periféricos era semejante a la planteada por Lacro, entonces la secuencia debía ser correcta. Donan, familiarizado con las colecciones de Uhle y con los resultados del proyecto Virú, encontró que la cerámica Mochica en Santa era casi idéntica a la reportada en Chicama, Trujillo y Virú. Proulx también encontró especímenes semejantes en Pañamarca y una serie de cementerios alrededor de este centro ceremonial en el valle de Nepeña. Proulx confirmó la presencia Mochica en Nepeña en mayor detalle que simplemente los magníficos murales de Pañamarca (Bonavia 1985, Schaedel 1951).
La mayor limitación de la secuencia de Lacro fue no incluir ceramios de manufactura simple y de uso doméstico. Ollas, cántaros simples, cuencos, y otras formas domésticas, figurinas y cántaros de cuello efigie no están reflejadas en la secuencia de Lacro. Esto ha hecho difícil utilizar esta secuencia para fechar gran cantidad de sitios Mochica que no presentan cerámica elaborada en superficie, o en estudios de contextos que no incluyen este tipo de cerámica. Una salvedad es de rigor en este punto. Por mucho tiempo se ha criticado el hecho de que Lacro no incluyera objetos de uso cotidiano en su cronología. Se argüía que, como coleccionista, Lacro no estuvo interesado en este tipo de objetos. Pero a juzgar por la evidencia disponible de tumbas excavadas arqueológicamente (Donan n.d., Donan y Mackey 1978) un aspecto notorio de las tumbas Mochicas en las áreas estudiadas por Lacro es la baja incidencia de materiales domesticos (Donan y Mackey 1978, Kroeber 1925). Ollas, cuencos, cántaros simples y otros recipientes rudimentarios, si bien se encuentran en contextos domésticos con cierta frecuencia, aparecen en cantidades muy limitadas en las tumbas. Adicionalmente estas formas no cambian de manera significativa a través del tiempo, lo que las hace de difícil inclusión en secuencias cronológicas.
La conclusión del trabajo de Lacro, y de las posteriores investigaciones en que éste fue comprobado y aplicado, es que la secuencia cronológica desarrollada por él es la mejor aproximación a la evolución del estilo Mochica con que se cuenta. Existiría, por lo tanto a partir de estos estudios una sola secuencia cerámica aplicable al fenómeno Mochica en las regiones estudiadas. La uniformidad en la evolución de la cerámica, a su vez confirmaría la noción de que los Mochicas fueron una sola entidad cultural. Lo que quedaba por definir era el ámbito geográfico al que aplicarían estas conclusiones.
Si bien gran parte de los investigadores han encontrado la secuencia de Lacro de gran utilidad, no todos están de acuerdo con la aplicabilidad irrestricta de esta cronología. Ultimamente un número de investigadores que trabajan en la región norte del territorio Mochica han cuestionado la validez de la secuencia descrita por Lacro (Kaulicke 1992, Shimada 1994). Peter Kaulicke, por ejemplo, afirma que "las subdivisiones de mochica (I hasta V) no se vislumbran claramente a través de las evidencias publicadas, ni para la zona sureña (territorio Mochica), ni para el norte. La deficiente precisión de los datos publicados (frente a una cantidad mucho mayor de datos inéditos) apenas permite una separación cronológica de elementos pre y post Mochica" (Kaulicke 1992:898). Para arribar a esta conclusión Kaulicke reexamina las evidencias funerarias disponibles, especialmente los contextos funerarios excavados en la Huacas de Moche por Uhle (1915, Kroeber 1925) y por el proyecto Moche-Chan Chan (Donan y Mackey 1978). En estas evidencias Kaulicke no encuentra sustento empírico para la cronología de Lacro, sino más bien evidencias para refutar su validez. A partir de nuestro propio análisis de los mismos datos, incluyendo el examen de las piezas inéditas de la colección de Uhle, no podemos estar de acuerdo con Kaulicke. Si bien es cierto que los datos para la fase temprana de la secuencia (especialmente la fase II) son casi inexistentes, existe suficiente información para confirmar la validez de la primera y las últimas tres fases. La colección de Uhle corrobora la secuencia de Lacro, ya que existe una marcada consistencia entre los lotes funerarios y las fases cerámicas. No es posible hacer una crítica cabal de la secuencia de Lacro sin contar con los materiales que este utilizó para establecer la secuencia o de las tumbas excavadas por Uhle, estos datos lamentablemente aún permanecen inéditos.
Todo parece indicar que la secuencia de Lacro describe básicamente la evolución del fenómeno Mochica en las regiones comprendidas entre Chicama y Nepeña que, como se dijo antes, son las regiones de donde provienen los materiales en los que se basa la secuencia. Trabajos de investigación en los valles de Virú, Santa, Nepeña y últimamente Chao (Víctor Pimentel comunicación personal) confirman la presencia Mochica en estos valles y validan la caracterización planteada por Lacro de su estilo cerámico. Este no es necesariamente el caso de la secuencia cerámica en los valles al norte de esta región. Como se discutió antes, la arqueología de los valles de Jequetepeque, Lambayeque y Piura era casi desconocida cuando Lacro realizaba sus estudios. No cuestionamos la validez de la secuencia de Lacro, sino su ámbito de aplicación. No es de extrañar que los investigadores que trabajan en los valles de Jequetepeque, Zaña, Lambayeque y Piura consideren que la secuencia es de difícil aplicación a sus materiales. Esto nos lleva a concluir que es necesario construir una secuencia cerámica alternativa para estas regiones. Esta secuencia deberá ser compatibilizada con las cinco fases de Lacro a fin de permitirnos comparar los desarrollos de las diversas regiones.
• Una sola entidad política
La tercera característica de la sociedad Mochica, y por cierto la menos discutida, es la concerniente a su estructura política. Si bien nunca se ha publicado un tratado comprensivo acerca de la organización política de la sociedad Mochica, a través de los años se han planteado algunos argumentos acerca de su nivel de complejidad (ver Shimada 1994). Estos argumentos, como veremos, adolecen de los mismos defectos que discutimos en las dos secciones anteriores. En la caracterización de las estructuras políticas se ha proyectado lo que sabemos para la región sur a todo el ámbito Mochica, asumiendo que todos los valles de la costa norte estuvieron en algún momento bajo el control político de un estado centralizado con sede en Moche. El colapso de este estado fue, por lo tanto, el fin del fenómeno Mochica en toda la costa norte. En un estado centralizado esperamos que el desarrollo en diversas regiones sea idéntico o por lo menos congruente, es decir que las instituciones sociales, económicas e ideológicas debieron desarrollarse paralelamente, sólo alcanzando mayor complejidad en el centro administrativo. El impacto de agentes exógenos debió afectar a todas las regiones integradas bajo el régimen centralizado por igual. Esto es aparentemente lo que sucede con el estado que se desarrolló entre Chicama y Nepeña, pero la información disponible en este momento contradice estos argumentos para la zona al norte de la Pampa de Paiján.
La indicación más clara de la complejidad, capacidad administrativa y militar de la sociedad Mochica-Sur, y de la necesidad de integrar a la esfera del estado nuevos territorios y una fuerza laboral más extensa está dada por el proceso de expansión y conquista de los valles al sur de Moche. Se ha argüido que esta expansión está documentada en dos fuentes: en las escenas de guerra o combate características de la iconografía Mochica y en la distribución de una serie de artefactos y elementos Mochicas en los valles de Virú, Chao y Santa. Ford, por ejemplo resume este proceso diciendo que " Chicama parece haber vencido en la carrera local por cohesión política y poder militar. El movimiento que esparció el fenómeno ceremonial Mochica hasta Nepeña fue casi seguramente militar en naturaleza" (Ford y Willey 1949:66). Ford veía en este proceso no sólo un aspecto militar, sino una expresión de instituciones que combinaban el poder físico de la guerra con el consenso generado por los sistemas ideológicos. El impacto e influencia de la ideología Mochica esta evidenciado en la producción y distribución de la cerámica ceremonial Mochica. Para Ford la ideología Mochica tuvo un papel preponderante en el proceso de incorporación de los territorios conquistados, cosa que se podía ver en las piezas decoradas que debieron de haber sido hechas por sacerdotes ceramistas, ligados a las clases gobernantes (Ford y Willey 1949:66).
La sociedad Mochica ha sido caracterizada con mucha frecuencia a partir de una serie de evidencias indirectas como una sociedad guerrera. Entre estas evidencias destacan ajuares funerarios de individuos adultos masculinos que incluyen parafernalia militar como porras, hondas, lanzas y mazas de guerra, y representaciones iconográficas donde dos grupos de guerreros combaten. Estas características han sido muchas veces usadas como demostración de la capacidad de esta sociedad para emprender la conquista de un amplio territorio. El uso de la iconografía Mochica como fuente histórica, como lo señalara Strong y Evans (1952:216-226) no sólo es peligroso sino que puede resultar francamente erróneo cuando se utiliza descuidadamente. La famosas escenas de guerra o combate presentan una serie de problemas si se quieren interpretar como ilustraciones de combates reales, especialmente si suponemos que representan los combates que se realizaron para expandir el territorio Mochica hacia el sur. En las escenas de combate ambos bandos en conflicto son, en la mayoría de los casos, Mochicas, en base a sus tocados, ornamentos y ropajes. En estas escenas rara vez se produce la muerte de un enemigo, sino que el derrotado es despojado de su tocado y sus ropajes, se le ata una cuerda al cuello y se le transporta a un recinto ceremonial, o en balsas. El destino final de los guerreros vencidos será la muerte por desangramiento, y la sangre será a su vez consumida "ritualmente" por una serie de divinidades (Alva y Donan 1993, Donan y Castillo 1992, 1994).
Si éstas son realmente representaciones de guerra resulta sospechoso que no se produzcan muertes, que luchen Mochicas contra Mochicas y que no hayan escenas de conquista o saqueo. Donan y Hocquenghem han planteado convincente e independientemente que lo que se representa son combates ceremoniales donde grupos de guerreros Mochicas se enfrentan, uno a uno y cuerpo a cuerpo, en pos de prisioneros para los rituales de la ceremonia del sacrificio (Alva y Donan 1993, Donan 1988, Hocquenghem 1987). El acentuado militarismo Mochica, sobre todo la guerra expansiva (Wilson 1988), no está necesariamente representado en el arte, como tampoco está su maestría en tecnología hidráulica, su capacidad para organizar grandes fuerzas laborales, su complejo sistema de comunicaciones, ni siquiera la producción especializada de cerámica, pinturas murales y otras actividades de la vida cotidiana.
La segunda fuente de información, la presencia de elementos Mochicas en los valles de Virú a Nepeña, es claramente indicativa de la naturaleza expansiva del estado Mochica-Sur. La difusión de la cerámica y otros elementos Mochicas en los valles de Virú, Chao y Santa no obedece a un patrón de intercambio restringido o de una colonia, sino a la estrategia geopolítica de un estado expansivo y unificado. La cerámica de estilo Mochica comienza a aparecer en estos valles en la fase III (Donan 1973, Proulx 1973, Strong y Evans 1952, Wilson 1988). A partir de este período estos valles son inundados con sitios de clara filiación Mochica, y muchos sitios asociados con la precedente ocupación Gallinazo son abandonados. La edificación de nuevos centros de acuerdo al plan Mochica implica cambios en las técnicas constructivas, en la producción de adobes, en la planificación y localización de los sitios, es decir, en todos los patrones de asentamiento. Toda la distribución de los sitios y su jerarquía relativa es alterada. Estos cambios son obviamente el resultado de un cambio de mandos, y políticas.
Ya que es lógico asumir que la expansión Mochica no contó con el entusiasta apoyo de las élites locales, podemos deducir por la intensidad y el efecto que tuvo sobre la población local que ésta se realizó a través de un proceso de conquista militar, o que el proceso tuvo un fuerte componente de este tipo. Hay que reconocer en este punto que carecemos de evidencias arqueológicas directas que nos indiquen cuál fue la mecánica de la expansión. A raíz de esta conquista grandes centros Mochicas aparecen en las partes bajas de los valles (Huancaco, Pampa de los Incas). La cerámica asociada con estos centros es a partir de este momento el ubicuo estilo Mochica IV, caracterizada por Moseley como el estilo corporativo de esta sociedad (1992). A partir de estas evidencias se concluye, por lo tanto, que durante la fase Mochica IV todas las áreas de la costa entre Chicama y Nepeña estuvieron bajo el control de un único y unificado estado Mochica.
El fenómeno expansivo evidenciado en los valles del área Mochica-Sur es el resultado del crecimiento de un sistema estatal centralizado. La naturaleza estatal de la sociedad Mochica-Sur resulta una interpretación obvia de una abrumadora cantidad de evidencias. Entre estas destacan evidencias funerarias (Donan n.d., Donan y Mackey 1978) y de organización interna de los sitios (Bawden 1977, Topic 1977) que indican que la sociedad Mochica estuvo complejamente jerarquizada, con posiciones sociales definidas desde el nacimiento y con una élite gobernante que basaba su poder en una combinación de coerción y consenso a través de la manipulación de violencia institucionalizada y de rituales así como otros mecanismos ideológicos. Los Mochicas tuvieron una economía planificada, centralizada y al servicio preferente de las élites gobernantes, con un vasto número de especialistas controlados por el estado, y un uso casi ilimitado de la mano de obra de los segmentos sociales dependientes. La magnitud de las obras públicas emprendidas por los Mochicas, tanto de infraestructura productiva como ideológica, implican niveles de trabajo y de planificación sorprendentes. La elaboración en las ceremonias religiosas, especialmente las relacionadas con el sacrificio de prisioneros y con rituales funerarios, y la participación diferenciada en ellos de diversos segmentos de la población (Castillo y Donan 1994, Donan y Castillo 1992, 1994) demuestran la importancia de este ámbito en la sociedad Mochica. Evidencias de todos estos aspectos, y no sólo unas cuantas piezas cerámicas, aparecen implantadas en los valles de Virú, Chao, Santa y Nepeña a partir de la fase Mochica IV.
Al sur del valle de Nepeña encontramos algunas evidencias de presencia Mochica, pero ninguna que implique ocupación permanente o control geopolítico. En el valle de Nepeña, que correspondería a la frontera sur del estado Mochica-Sur, encontramos una distribución de sitios Mochicas muy peculiar y que permitirían entender algunas características del proceso expansivo. En el valle de Nepeña, a diferencia de Virú y Santa, no encontramos un conjunto de sitios de diverso tamaño y función distribuidos homogéneamente a lo largo del territorio, sino un único gran centro ceremonial, Pañamarca, rodeado de pequeños cementerios (Proulx 1968, 1973). Este gran centro ceremonial vendría a ser un puesto de avanzada, con el que los Mochicas habrían iniciado la penetración en el valle de Nepeña. Este puesto está constituido, contrariamente a lo que podríamos imaginarnos, no por un edificio militar o defensivo, o por una sede administrativa, sino por un centro ceremonial. Encontrar templos donde esperábamos fortalezas nos permite entender que la ideología tuvo un importante papel en la penetración y expansión del estado Mochica.
Como se discutió en las secciones anteriores, debemos de preguntarnos cuál es el ámbito geográfico al que se aplicaría esta reconstrucción de la naturaleza política del estado Mochica. Lacro y otros investigadores pioneros formularon sus interpretaciones pensando, nuevamente, en el área nuclear, y no en los valles de la periferia. Sus datos provenían de esta región, por lo tanto sus interpretaciones serían válidas sólo a ella. Lacro estuvo en lo cierto al pensar que toda esta región estuvo en algún momento bajo la autoridad de una sola entidad política segmentada en diversos niveles de administración regional y local. De cuánta autonomía gozaron las diversas regiones comprendidas dentro del estado Mochica, no lo podremos saber hasta que no se realicen más excavaciones en sitios domésticos y centros administrativos Mochicas. En cualquier caso, Lacro ya afirmaba que existía, bajo la autoridad centralizada de un Cie quich, un conjunto de gobernantes regionales, los Alaec (Lacro 1945:22-23). Lacro dedujo esta organización sólo de la distribución de vasos retratos; posteriormente sus ideas han sido corroboradas en base al estudio del patrón de asentamiento en los territorios conquistados.
Las numerosas investigaciones en la región comprendida entre Chicama y Nepeña han producido resultados que contrastan dramáticamente con los resultados de proyectos realizados al norte de esta región. Una de las diferencias más significativas es que la cerámica de los periodos Mochica III y IV, el estilo corporativo directamente asociado con la expansión y consolidacion del estado Mochica-Sur respectivamente, y encontrado en enormes cantidades en los valles entre Chicama y Nepeña, sea casi inexistente en los valles entre Piura y Jequetepeque. Cómo explicar que el patrón de asentamiento de este estado expansivo, caracterizado por un gran centro ceremonial/administrativo entre los valles medio y bajo, no se vea reflejado en ninguno de estos valles. Se trata acaso de un problema en la muestra, o estas diferencias obedecen a diferencias estructurales, es decir son el resultado de la acción de estados o entidades políticas distintas. La circunscrita aplicabilidad de las interpretaciones antes señaladas comienza a ser evidente cuando se trata de aplicarlas a los valles de Jequetepeque, Zaña, Lambayeque y Piura. En esta región desde los años 60' comenzaron a aparecer importantes evidencias de la ocupación Mochica. En estos valles aparecen evidencias que permiten definir grupos semejantes en muchos aspectos al Mochica-Sur, pero aparentemente con un desarrollo independiente y con características peculiares en su cultura material que serán discutidas en la siguiente sección.
Segunda Parte: Los Mochica del Norte y los Mochica del Sur
Hasta este momento nos hemos limitado a cuestionar la idea que sostenía que la cultura Mochica, en todas las regiones donde ocurrió, fue el resultado del mismo fenómeno político y social. Si esta noción no es válida, y lo que entendíamos como Mochica sólo es aplicable a la esfera sur de este fenómeno, entonces cómo debemos caracterizar a la sociedad Mochica-Norte.
La intención de esta sección no es dar cuenta definitivamente de todas las características del fenómeno Mochica-Norte. Esta tarea es teórica y prácticamente imposible a estas alturas por cuanto la mayor parte de la información arqueológica que se tenía antes de 1985 tiene que ser analizada e interpretada nuevamente, y la información que se ha recogido después de esta fecha en su mayoría aun no ha sido publicada. Lo que podemos hacer con los datos con que contamos es ofrecer una perspectiva regional, la del valle del Jequetepeque, donde se han concentrado nuestras investigaciones hasta la fecha.
Una salvedad es de rigor en este punto para evitar caer en el mismo tipo de error que se critica aquí. El valle del Jequetepeque, y la historia cultural que allí estamos reconstruyendo con un programa sistemático de investigaciones, no necesariamente deberá ser entendido como un microcosmos de la historia cultural de toda la región Mochica-Norte. Es muy posible que los resultados con que contamos para esta región nos presenten un desarrollo que, si bien más cercano a lo que aconteció en Lambayeque y Piura que lo que pasaba en la región sur, es sin embargo sólo una expresión regional. No podemos asegurar, en resumidas cuentas, si los diferentes valles de la región Mochica-Norte no tuvieron desarrollos independientes. Todo parece indicar, por ejemplo, que la secuencia de Piura sería distinta, y posiblemente más corta que la secuencia de los otros valles; Lambayeque, por otro lado experimentó un florecimiento durante el período Mochica Tardío que no es comparable con el de los otros valles. Dicho esto podemos regresar a las diferencias entre el Mochica-Norte y el Mochica-Sur, y la secuencia planteada aquí para caracterizar el desarrollo del fenómeno Mochica-Norte en el valle del Jequetepeque.
Aparentemente los valles de Jequetepeque, Zaña, Lambayeque y Piura estuvieron física y culturalmente separados de los valles del territorio Mochica-Sur. Entre las dos regiones se encuentra la Pampa de Paiján, una llanura desértica de más de 50 kilómetros de extensión que sirvió como barrera natural y cultural para sociedades prehispánica antes y después de los Mochicas (Donan y Cok 1986b). Esta barrera no sólo fue cosa del pasado; Trujillo y Chiclayo, cada una con sus respectivas órbitas de influencia, marcan todavía la separación de las dos grandes regiones de la costa norte. La gran cantidad de cerámica de estilo Cajamarca hacia fines del desarrollo Mochica en Jequetepeque indica, más bien, que los Mochicas de Jequetepeque mantuvieron un fuerte contacto con las sociedades que se desarrollaban en la sierra norte aledaña. El valle del Jequetepeque parece haber servido de eje de transición para una serie de movimientos y rutas comerciales que unían la costa norte con la zona andina central. Estos intercambios experimentaron un inusitado desarrollo durante las primeras fases del horizonte medio, coincidiendo con el final de la cultura Mochica y su evolución hacia otras tradiciones, entre ellas el conspicuo estilo Lambayeque.
Cuando juzgamos la relación entre las sociedades Mochica-Norte y Mochica-Sur nuestra fuente de información más importante es la cerámica, especialmente la compleja cerámica ceremonial. En ésta se reflejan vívidamente los cambios y las interacciones entre diversas sociedades, las tendencias estilísticas, los prestamos y las idiosincrasias locales.
Cuatro grandes características distinguen los desarrollos de las tradiciones cerámicas sureña y norteña:
a) la escasez pronunciada de cerámica Mochica-Sur de la fase IV y de una serie de formas como huacos retratos, cancheros y floreros en los valles al norte de la Pampa de Paiján, así como de decoración pictórica de línea fina del tipo Mochica IV (Castillo y Donan 1994);
b) la excepcional calidad y belleza de la cerámica Mochica-Norte Temprana, especialmente en piezas escultóricas donde se representan seres humanos o animales (Donan 1990, Narváez 1994);
c) la predominancia de jarras y cántaros de cara-gollete en las fases Media y Tardía del Mochica-Norte (Ubbelohde-Doering 1983); y
d) el extraordinario desarrollo de la pintura de línea fina durante el período Mochica-Norte Tardío (McClelland 1990, Donan y McClelland 1979).
• El fenómeno Mochica Norte
El primer indicio que nos reveló que la secuencia cerámica, y por lo tanto la historia ocupacional de las dos regiones de la costa norte habían seguido diferentes derroteros fue la carencia de una serie de formas y estilos comúnmente asociados con el fenómeno Mochica-Sur. Dos formas son peculiarmente escasas: los floreros, y los cancheros. Algunos floreros de estilo Mochica V han sido excavados en Pampa Grande (Shimada 1976:194) pero podrían haber sido importados desde el sur. Igualmente cancheros han sido reportados muy pocas veces en la región norte, en Sipán (Alva, comunicación personal 1994) y en la región de Vicús (Makowski, comunicación personal 1994). Tampoco aparecen en esta región los llamados huaco retratos. La carencia de estas formas, de acuerdo a lo planteado por Lacro, significaría que esta región no estuvo dentro del ámbito de control de los Cie quich con sede en Moche y Chicama.
La escasa presencia de cerámica de estilo Mochica IV en los valles al norte de la Pampa de Paiján es aun más significativa. Es importante recalcar que no se trata de una absoluta carencia ya que existen algunos reportes de cerámica Mochica IV en la región, sino de una escasez pronunciada, especialmente en relación a las cantidades que encontramos en los valles de la región sureña. Carlos Elera (comunicación personal, 1994) excavó un conjunto de ceramios de este estilo en Puerto de Eten (ver Shimada 1994:55). Carlos Deza (comunicación personal, 1993) afirma haber visto a huaqueros ofreciendo piezas Mochica IV en el valle de Zaña. Izumi Shimada también ha reportado este tipo de cerámica para una serie de sitios en Batán Grande pero sin documentar sus aseveraciones (1994). En colecciones del valle del Jequetepeque existen algunas pocas piezas en este estilo, pero parecen haber sido traídas desde el sur. Shimada (1994:39) publicó un mapa de "las ocupaciones Moche documentadas" en los valles de Reque-Chancay y Zaña con indicaciones de las fases Mochicas en que estos sitios fueron ocupados. Una inspección directa de una serie de los sitios presentados en dicho mapa (Santa Rosa, Sipán, Saltur, Collique y Cerro Corbacho) arrojó resultados negativos en cuanto a la presencia Mochica IV. Tampoco encontraron este estilo de cerámica investigadores que han trabajado en esta región por varios años (Walter Alva, Jorge Centurión, y Carlos Wester; comunicación personal, 1993). Con relación a Pampa Grande, también mencionada en dicho mapa, si bien en un reconocimiento parcial del sitio no pudimos encontrar materiales Mochica IV es posible que excavaciones estratigráficas pudieran haber producido este tipo de materiales. Esperamos la publicación de los resultados de la investigación de Kent Day y Izumi Shimada donde estas incógnitas deberán ser resueltas y documentadas.
En conclusión, existen evidencias de la presencia de cerámica de estilo Mochica IV en la región norte, pero en cantidades muy limitadas y en contextos muy mal documentados. Por falta de información contextual no se puede determinar aún si se trata de piezas intercambiadas, o de evidencias de pequeños asentamientos controlados por los Mochica-Sur. Aparentemente un cierto intercambio de cerámica existió entre las dos regiones (Lacro 1966b. También se intercambiaban piezas de cerámica con la sierra norte aledaña, conchas de spondylus con el Ecuador y plumas con la región amazónica. Por cierto, ninguno de estos intercambios tuvo consecuencias de largo plazo en términos de la identidad o independencia política del estado Mochica-Norte. El conjunto de piezas encontrado por Elera en un pozo de prueba en el Puerto de Eten, y los materiales encontrados por Shimada en Batán Grande podría corresponder a la segunda posibilidad, un pequeño asentamiento. Lo que resulta sospechoso es que, hasta la fecha, sitios arqueológicos Mochica IV, especialmente sitios de la magnitud de los asentamientos encontrados en los valles de Chicama a Nepeña, no han sido reportados. Si los Mochica-Sur de la fase IV controlaron los valles de Piura a Jequetepeque lo hicieron a través de un sistema de asentamientos insólito y que además ha burlado a cinco generaciones de arqueólogos.
Lo que esta carencia implica en términos de la estructura política de los estados Mochicas es muy importante. Moseley definió acertadamente al estilo Mochica IV como el estilo corporativo del estado Mochica expansivo. Su presencia en un sitio arqueológico delata la presencia, y en algunos casos permite documentar la expansión del estado Mochica. Si bien algunos ejemplares de este estilo confirman que hayan habido contactos entre estas entidades políticas, cantidades limitadas de este estilo cerámico no pueden ser interpretadas como evidencias de la conquista y control geopolítico de la región. Los Mochica-Sur durante la fase IV no estaban dedicados a la exportación de cerámica, sino a la conquista de grandes territorios, que inmediatamente eran reorganizados de acuerdo a un patrón de asentamientos que maximizaba los intereses del conquistador. Ninguno de estos fenómenos, conquista o reorganización, se reflejan en los datos recogidos al norte de la Pampa de Paiján. Debemos concluir entonces que el estado Mochica-Sur no cruzó esta barrera. En la región norte se desarrollaron independientemente otros estilos, que también pueden ser considerados corporativos, con características propias que reflejan entidades políticas y sociales independientes. Estos estilos, por la cercanía cultural de las dos regiones Mochicas, presentan muchos rasgos en común con su contraparte sureña, sin embargo su desarrollo, es decir su secuencia, es diferente y sus características son peculiares. Esto nos lleva a enfatizar que diferencias en las estructuras políticas no necesariamente indican diferencias culturales, es decir que los Mochicas constituyeron diferentes estados pero no diferentes culturas. Es claro que los estados Mochica-Norte y Mochica-Sur compartieron suficientes elementos en común, como la religión y las costumbres, que impidieron una deriva cultural, es decir que al estar aislados uno del otro con el tiempo se convirtieran en dos culturas diferentes. La religión y el sistema ceremonial, uno de los mecanismos de poder político de las élites aparece como uno de los más importantes elementos de intercomunicación entre estos estados.
• La secuencia cerámica del Mochica Norte
Las diferencias entre las tradiciones cerámicas Mochica-Norte y Mochica-Sur permiten aislar estos dos estilos y seguir independientemente su desarrollo. En el caso de la cerámica Mochica-Norte este desarrollo puede ser dividido, en este momento, en sólo tres fases: Mochica Temprano, Medio y Tardío (Castillo y Donan 1994). Las tres fases del Mochica-Norte en Jequetepeque (Figura 10) han sido reconstruidas a partir de un cuidadoso análisis de datos estratigráficos provenientes de las excavaciones en San José de Moro (Castillo y Donan 1994, Donan y Castillo ms., Castillo y Rosas ms.) y Pacatnamú (Donan y Cok 1986b, Ubbelohde-Doering 1983), del examen de contextos funerarios excavados en La Mina, Pacatnamú y San José de Moro (Castillo ms., Castillo y Donan 1994, Donan y Castillo ms., Donan y Cok 1986b, Donan y McClelland ms., Narváez 1994, Ubbelohde-Doering 1967, 1983) y de información derivada de un análisis cuidadoso de colecciones locales. La información estratigráfica encontrada hasta la fecha sugiere dos períodos ocupacionales, que incluyen la construcción de tumbas, que estarían asociados con especímenes cerámicos de lo que más adelante se caracteriza como Mochica Medio y Tardío. No se ha podido ubicar aún evidencia estratigráfica para la fase temprana de la secuencia, sin embargo, es posible encontrar conjuntos de ceramios que corresponderían con este período. En base a estos datos se han podido organizar más de ciento treinta entierros Mochicas excavados arqueológicamente en Jequetepeque en estos tres períodos. Los materiales asociados con estos entierros, y su ocurrencia en los perfiles estratigráficos han permitido reconstruir las tres fases estilísticas de la cerámica Mochica en el valle del Jequetepeque.
• El período Mochica Temprano
De los tres períodos que conforman la secuencia ocupacional Mochica del valle del Jequetepeque, el período Mochica Temprano es el menos documentado. Evidencias de este período han sido encontradas en sólo cuatro sitios del valle: Pacatnamú, La Mina, Tolón y Dos Cabezas (Figura 10). Lamentablemente, con contadas excepciones, la mayor parte de la información que poseemos de la ocupación Mochica Temprano de estos sitios no ha sido documentada arqueológicamente. Por esta razón casi toda la cerámica que podemos reconocer para este período es de alta calidad; ceramios de calidad media, como jarras y figurinas, o ceramios simples de uso doméstico, como ollas y cuencos, son casi desconocidos.
En Pacatnamú, ubicado al norte de la desembocadura del río Jequetepeque, el período Mochica Temprano está representado únicamente por una botella con asa estribo modelada en forma de búho (Figura E1). Este ceramio fue excavado por Heinrich Ubbelohde-Doering en una simple tumba de pozo junto con una olla con cuello que posiblemente pertenece al período Mochica Medio (Ubbelohde-Doering 1967:26, 67; 1983: 128-129). Cabe la posibilidad que la tumba, y no sólo la olla, pertenezca al período Mochica Medio, en cuyo caso la botella con asa de estribo habría sido considerablemente antigua cuando fue puesta en la tumba. Ninguna de las otras 126 tumbas Mochicas excavadas en Pacatnamú contenían cerámica diagnóstica para el período Mochica Temprano, así como tampoco se reportaron fragmentos de cerámica de este período de las extensas excavaciones conducidas en el sitio por Ubbelohde-Doering en 1937-39, 1953-54 y 1962-63, y por Donan y Cok entre 1983 y 1987. Esto implica que si bien Pacatnamú tuvo una ocupación Mochica significativa durante los períodos Medio y Tardío, el sitio no fue ocupado durante el período Temprano.
El sitio de La Mina es posiblemente el lugar más importante donde cerámica del período Mochica Temprano ha sido encontrada (Donan 1990, Narváez 1994). La Mina se encuentra en la margen sur del valle del Jequetepeque, aproximadamente a 5 kilómetros del mar (Figura 10). La historia de la excavación de la Mina es un tanto penosa, ya que si bien es el único sitio Mochica Temprano que se ha podido excavar arqueológicamente, esto fue posible únicamente después de que los huaqueros habían dado cuanta de casi todo el contenido de la tumba. Aproximadamente a mediados de 1988, un grupo de huaqueros comenzó a extraer una gran cantidad de objetos de oro, plata y cobre aparentemente de una rica tumba Mochica en el valle del Jequetepeque. La tecnología, forma y extraordinaria calidad artística de estos objetos (Lavalle 1992) era similar a la de objetos encontrados en las tumbas reales excavadas por Walter Alva en Sipán, en el valle de Reque (Alva 1988, 1990; Alva y Donan 1993; Figuras 1 y 2). Sin embargo, el estilo de estas piezas era suficientemente diferente del estilo de los objetos encontrados en Sipán como para distinguir fácilmente ambos conjuntos (Donan 1990). Junto con los objetos metálicos los huaqueros aparentemente encontraron un gran número de botellas de cerámica modeladas en forma de seres humanos, animales y aves, incluyendo búhos casi idénticos a la botella encontrada por Ubbelohde-Doering en Pacatnamú.
En Mayo de 1989 la tumba de La Mina fue finalmente localizada por personal del Instituto Nacional de Cultura, iniciándose inmediatamente una excavación de salvataje a cargo de Alfredo Narváez, y con la colaboración de Christopher Donan y Alana Cordy-Collins (Narváez 1994, Donan 1990). Excavando cuidadosamente un área de la tumba que no había sido disturbada, los arqueólogos encontraron siete botellas de cerámica que habían escapado a la atención de los huaqueros (Figura E2). Estas incluían un guerrero arrodillado, una persona llevando una jarra en su hombro izquierdo, un felino cuyos ojos estaban adornados con incrustaciones, un individuo sentado con la cara decorada con un diseño de ola (Figura E3), un búho (Figura E4), y un individuo sentado con un tocado circular (Figura E5). También se encontró una pieza en cerámica negra modelada en forma de un cóndor (Figura E6) y una jarra con abultamientos en la cámara (Figura E7). Los ceramios recuperados arqueológicamente de La Mina estaban todos rotos por compresión debido al peso del relleno. Más aún, durante la excavación de salvataje se recuperaron numerosas piezas de concha cortada que originalmente fueron incrustaciones usadas para adornar los ojos y otros accesorios de las piezas cerámicas que fueron extraídas de la tumba por los huaqueros.
Tolón, un tercer lugar en donde se encontraron especímenes cerámicos del período Mochica Temprano, a diferencia de los otros tres sitios está localizado en la margen sur del valle medio del Jequetepeque, aproximadamente a 33 kilómetros del mar (Figura 10). A mediados de los años setenta un numero de tumbas simples de pozo conteniendo ceramios de estilo Mochica Temprano fueron huaqueadas del sitio (Figuras E8 a E16). Estas piezas están modeladas en forma de individuos sentados o arrodillados (Figuras E8 a E11), felinos (Figuras E12 a E14) y aves, incluyendo búhos (Figuras E15 y E16). Muchas de estas piezas son casi idénticas a las encontradas en La Mina (por ejemplo, comparar las figuras E5 y E9), y por lo tanto su contemporaneidad y afiliación estilística parece segura.
El cuarto sitio donde cerámica del período Mochica Temprano ha sido encontrada es Dos Cabezas (Figura 10), ubicado al sur de la desembocadura del río Jequetepeque. El sitio está constituido por varias pirámides de regular tamaño, áreas de aparente carácter doméstico adyacentes a las grandes estructuras y lo que parecen ser basurales, que además contienen evidencias de pequeñas habitaciones y numerosos fogones. Si bien Dos Cabezas no ha sido aún excavado arqueológicamente, un examen cuidadoso de los fragmentos de cerámica que se encuentran en el sitio sugiere que su ocupación incluye tanto el estilo Virú, que normalmente precede al estilo Mochica, así como el período Mochica Temprano. Hasta que no se realicen excavaciones en el sitio no se podrá determinar cual es la relación exacta entre estos dos estilos, es decir si uno precede al otro o si ambos son contemporáneos. Además de estas evidencias, se sabe que un número de tumbas que contenían ceramios de estilo Mochica Temprano fueron huaqueadas de Dos Cabezas a principios de los años ochenta. Estas piezas incluirían los característicos felino .
Las investigaciones realizada en la costa del Perú refleja que existen lugares que no han sido investigados esperemos que el gobierno , instituciones privadas apuesten por este tipo de investigaciones que son de beneficio a todo el país y en especial al turismo.

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21 Noviembre 2009

Errores en la emisión de resultados de la evaluacion de profesores para nombramiento 2009

Los  resultados  del examen de profesores organizado  por el ministerio de educación el presente año 2009  donde se tendría que medir  la capacidad de los docentes de todo el país ha sugerido algo muy extraño  el mencionado resultado  el día jueves fue  presentado atravez de  la pagina web oficial del mencionado  ministerio .
resulta  que miles de maestros  que fueron a ver sus  resultados se dieron la ingrata noticias  en un caso de no haber aprobado el mencionado examen en otros jubilosos  celebraban  su logro pero al trascurrir  las  horas del día en cuestión  el ministerio de educación en su página oficial saca un comunicado donde expresa que  había un error en los resultados  aduciendo que las mencionada notas sehabia cometido un error.este error consistia quese les   había corrido un casillero razón por la cual  se había ratificado  dicho error. pero siendo suspicaces  este tipo de fallas  se prestan a murmuraciones y malas interpretaciones  circunstancias  que son aprovechadas por inescrupulosos mafiosos y coimeros  de  los amigos y compañeros del actual partido de gobierno si no  recuerden  las mafia de los petroaudios donde costo   hasta la salida de un gabinete quién nos asegura que  no haya  sucedido lo mismo en  el tan proclamado examen de evaluación de profesores donde los amigos de  los apristas que extraño  sale aprobados.
Donde  esta el ministro Chan   cuando desea proclamar a los cuatro vientos sus logros convoca a toda los medios de la prensa  nacional y ahora porque no indalgamente sale a retificarse a tan tremendo error dando entrevistas en los principales medios de comunicación solo nos entrega un sencillo comunicado.donde esta la meritocracia de sus funcionarios  donde está la planificación la organización que reclama  a todos los docentes de Perú, ministro Chan salga  a decir algo  no juegue con los maestros, los maestros del Perú le exigimos  una explicación de su parte no solo publique un escueto  comunicado queriéndonos tomar el pelo a los maestros del Perú, si me piden pruebas  pruebas  hay  a continuación les presento el comunicado  que publica el ministerio en su  página oficial  para mayor información  acudan a esta dirección .http://www.minedu.gob.pe/cpm/.

Concurso Público para Nombramiento de Profesores al I Nivel de la Carrera Pública Magisterial
Consulta en línea de los Resultados de la Prueba Nacional Clasificatoria.

Comunicado

Se comunica a los profesores postulantes del Concurso Público para Nombramiento en el I Nivel de la Carrera Pública Magisterial, que en la publicación de los resultados se ha producido un error debido al desplazamiento de las filas del listado ordenado de los postulantes, por puntaje obtenido; hecho que se ha corregido inmediatamente.

La nueva publicación que aparece en el portal institucional es la oficial.

Lima, 19 de noviembre de 2009 17:00 hrs
La Comisión de Evaluac

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17 Octubre 2009

NASA "atacó" la Luna Envió misión suicida en busca de agua

WASHINGTON - La NASA hizo estrellar el viernes dos artefactos espaciales en el polo sur de la Luna, en un intento por detectar hielo oculto bajo la superficie, pero pasadas casi dos horas después, las prometidas imágenes espectaculares del espectáculo estaban ausentes.

Confirman impacto

Los instrumentos confirmaron que un cohete vacío se estrelló en el satélite natural a las 11:31 GMT, seguido cuatro minutos después por una sonda con cámaras que se supone sacaron fotografías del primer impacto.

El gran espectáculo que la NASA había prometido, sin embargo, realmente no ocurrió. Las pantallas mostraron imágenes borrosas y ninguna fotografía inmediata del impacto o de la nube de polvo lunar de seis millas de alto que buscaba crear la misión.

Las autoridades de NASA dijeron que sus instrumentos estaban trabajando, pero que las planeadas fotografías en vivo estaban ausentes.

Promesa incumplida

Casi media hora después de los impactos, la NASA había prometido colocar fotografías recién obtenidas en su sitio en Internet, pero hasta una hora después sólo se mostraban imágenes de la aproximación, dijo el vocero de NASA Grey Hautaluoma.

Muchas personas se levantaron antes del amanecer para observar el impacto del cohete. Quienes asistieron al Observatorio Griffith de Los Angeles se veían unos a otros desconcertados.

El cohete experimental y la sonda que lo siguió estaban en una misión de búsqueda de hielo oculto bajo la superficie lunar. El impacto deliberado del cohete no tripulado buscaba levantar una nube de polvo lunar para ver si entre los residuos había rastros de agua.

Datos de la misión

La sonda espacial, llamada LCROSS (L-cross), iniciales en inglés de Satélite para la Observación y Medición del Cráter Lunar, tenía cinco cámaras y cuatro instrumentos científicos más a bordo.

Antes de estrellarse también, se suponía que la sonda estaría sacando fotos y transmitiéndolas a la Tierra.

En el primer golpe del viernes, una parte de 2,2 toneladas de un cohete chocó contra la Luna al doble de la velocidad de una bala, lo cual equivale a la potencia de 1,5 toneladas de dinamita.

Cuatro minutos después ocurrió lugar el segundo, con una fuerza menor. Como estaba planeado, la sonda enviada por la NASA se separó en dos partes la noche del jueves.

Efectos menores

Para quienes temen que choques semejantes a los del viernes pudieran causar un cambio de órbita del satélite o la caída de pedazos enormes en la Tierra, los científicos de la agencia espacial tuvieron algunas palabras tranquilizadoras.

Aseguraron que ese tipo de colisiones no tienen en la Luna un efecto mayor a una pestaña que cae en un avión. Aunque el impacto puede parecer grande, así también es la Luna.

Además, esto es algo que ocurre cuatro veces al mes en la Luna, afirmó Dan Andrews, el jefe de la misión. La única diferencia es que las otras colisiones son de rocas espaciales.

No es la primera vez

Se trató de la vigésima colisión artificial con la Luna, cuya mayoría ha sido a propósito, desde que los rusos realizaron la primera hace 50 años, que se cumplieron el mes pasado. Esto sin contar las ocho veces en que el hombre lo intentó pero por alguna razón no acertó a la Luna o no pudo efectuar el despegue.

La idea de los terrícolas dándole manotazos a la Luna ha permeado en la cultura popular por más de un siglo.

La imagen más presente data de la película clásica de 1902 "Viaje a la Luna", en la que un cohete con forma de bala se encaja en un ojo del rostro humano que representa al satélite.

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8 Agosto 2009

CIVILIZACION DEL NORTE DEL PERU

La civilización Moche o Mochica surgio en el siglo II antes de cristo, teniendo como escenario la larga y angosta franja desértica de la costa norte del Perú donde se encuentran los restos de sus templos piramidales, palacios, fortificaciones, obras de irrigación y cementerios que testimonian su alto desarrollo artístico, tecnológico y compleja organización.

Los Mochica vencieron al desierto mediante la irrigación artificial desviando el agua con canales provenientes de los ríos que bajan de los Andes. Su ingeniería hidráulica les permitió contar con excedentes agrícolas y una sólida economía que, complementada con los productos del mar, constituyó la base de su portentoso desarrollo.

Los Mochica innovaron la tecnología y producción metalúrgica con el uso intensivo del cobre en la fabricación de ornamentos, armas y herramientas. Su más importante proeza fue dorar el cobre con una sofisticada técnica que obteniene los mismos resultados que el sistema electrolítico inventado en Europa recién a fines del siglo XVIII.

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2 Febrero 2009

PRUEBA ÙNICA SERA PROCESADA POR LA UNIVERSIDAD" PEDRO RUIZ GALLO" DE LAMBAYEQUE

La prueba ùnica que se aplicarà a los docentes que buscan brindar sus servicios profesionales en las instituciones educativas pùblicas regulares del àmbito de la regiòn Lambayeque serà procesada por la Universidad Nacional "Pedro Ruiz Gallo " de Lambayeque , donde los resultados seràn dados a conocer a pocas de concluir el exàmen.

El Director Regional de Educaciòn de Lambayeque Soc. Walter Zunini Chira, señalò que aprovechando la visita de cortesìa que realizò el rector, ingeniero Francis Villena Rodrìguez,aprovechò la oportunidad para plantear que la universidad procese el exàmen que rendiràn los docentes el dìa 15 de febrero.

La prueba se tomarà en los ambientes de la Ciudad Universitaria a partir de las 8 de la mañana y en horas de la tarde se daràn a conocer los resultados de dicho exàmen mediante la publicaciòn del cuadro de mèritos.

Otro de los compromisos, los encargados de entregar los cuadernilos y vigilar el proceso del exàmen seràn los docentes seleccionados por la propia universidad pùblica y no profesores de las instituciones educativas regulares.

Para ello , dentro de unos dìas se firmarà un convenio interinstitucional entre la Direcciòn Regional de Educaciòn, con la Universidad Nacional "Pedro Ruiz Gallo "de Lambayeque, tenga a su cargo el proceso y la publicaciòn de los resultados del exàmen que rendiràn los docentes-postulantes.

La Direcciòn Regional de Educaciòn alcanzarà a la Universidad la matriz con los temas sobre ortografìa, compresiòn lectora, lògico matemàtica,realidad regiona, manejo de currìculo, entre otros.

La determinaciòn de la prueba ùnica obedece a un compromiso suscrito entre los 26 directores regionales con los funcionarios de la Alta Direcciòn del Ministerio de Educaciòn.

La adjudicaciòn de plazas serà en acto pùblico y en estricto orden de mèrito donde el maestro postula, agregò Zunini Chira, tras señalar que de subsistir plazas vacantes se cubiràn de acuerdo a un ranking regional.

http://ramiolra.es.tl/

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21 Noviembre 2008

EL APEC

El Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) se estableció en 1989 como respuesta a la creciente interdependencia entre las economías de Asia y el Pacífico. En sus inicios APEC representaba un Foro de diálogo informal, y desde entonces se ha convertido en el principal mecanismo regional para promover el libre comercio y la cooperación económica. La meta de APEC es lograr avanzar hacia una economía dinámica con un sentido de comunidad, es un foro consultivo intergubernamental de carácter no institucional, en el cual se discuten temas de cooperación regional económica

Nuestro país pertenece a este Foro desde el año 1994, siendo el hito más importantes después de 10 años de pertenecer a este mecanismo, la organización de la Reunión realizada en octubre del año recién pasado, donde todos los países miembros hicieron de Chile el foco de atención mundial.

A continuación se desarrollará un extenso y exhaustivo estudio de países como Estados Unidos, con una de la más importante economía a nivel mundial con el cual además tenemos un Tratado de Libre Comercio, por lo que nos hace un socio con preferencia en lo que a comercio internacional se refiere.

Además se estudiará también la economía de México, país muy importante de acuerdo a la cercanía que tiene con Estado Unidos, y también interesante desde el punto de vista que su balanza comercial esta cargada hacia el lado de las importaciones, razón por la cual Chile podría tener oportunidades de ingresar sus productos a exportar.

También se mostrará en que esta la economía de nuestro país y si ser miembro del APEC nos ha favorecido en nuestras pretenciones para con el Comercio Internacional.

Por último se mostrará a través de un análisis FODA de una empresa que desea incursionar en el comercio internacional, dedicada a la producción de aceitunas.

ORIGEN DE LA APEC

En la década de los ochenta, la Comunidad Europea anunció la creación de un mercado único para la región, proceso que culminó en 1992 con el Tratado de Maastricht. Por otra parte, en América del Norte se comenzaba a estudiar la posibilidad del establecimiento de una zona de libre comercio. Las economías asiáticas habían mostrado una fuerte capacidad de crecimiento y temían que estos acuerdos pudiesen llegar a constituir barreras para el comercio de sus productos. Ante estos hechos, se estimó indispensable aumentar la capacidad de cooperación interregional para promover y mantener el desarrollo económico de la región. En 1989, el Primer Ministro de Australia, Bob Hawke, convocó a una Cumbre en Canberra que estableció el APEC (Asia Pacific Economic Cooperation), como el primer foro oficial de la región. Los primeros doce miembros que concurrieron a Canberra fueron Australia, Nueva Zelandia, los Estados Unidos, Canadá, Japón, Corea del Sur, Brunei, Filipinas, Indonesia, Malasia, Singapur y Tailandia. En APEC, más que países constituyentes, se habla de "las economías miembro". De allí que en 1991 hayan ingresado la República Popular China, el Taipei chino y Hong Kong. México y Papúa Nueva Guinea ingresaron en 1993. Chile lo hizo en 1994. Más tarde, en 1998, entraron a participar Perú, Rusia y Viet Nam. Participan como "observadores oficiales", ASEAN (Association of Southeast Asian Nations), PECC (Pacific Economic Cooperation Council) y PIF (Pacific Islands Forum).

OBJETIVOS DE LA APEC

Los objetivos de APEC fueron establecidos en Seúl, Corea, en 1991:

  1. Mantener el crecimiento económico regional y el desarrollo para el bien común de sus pueblos y contribuir al crecimiento y desarrollo de la economía mundial;
  2. Acentuar las ganancias positivas (regionales e internacionales) derivadas de la creciente interdependencia económica a través del flujo de bienes, servicios, capital y tecnología;
  3. Desarrollar y fortalecer el sistema de comercio multilateral en el interés de todas las economías del Asia Pacífico y
  4. Reducir las barreras comerciales en bienes, servicios e inversiones entre los participantes.

APARATO INSTITUCIONAL

Las Cumbres anuales de los Jefes de Estado y de Gobierno de las veintiuna Economías que participan en APEC (llamadas Cumbres de Líderes) son, desde 1993 (Cumbre de Seattle) el elemento más importante. Estas reuniones se celebran anualmente en el territorio de la economía miembro que ha asumido la presidencia del año. A Chile le correspondió actuar como anfitrión de la Cumbre y de las otras reuniones de APEC del año recién pasado. Estas Cumbres permiten un diálogo flexible e informal entre los Líderes, además de las reuniones bilaterales, que son muy provechosas. Luego vienen las reuniones de los Ministros de diversas áreas de una cada día más compleja red de intereses.

De gran importancia es la labor que desarrollan las SOM (Senior Officials Meetings), o sea, las Reuniones de Altos Funcionarios. En estas reuniones, cuatro o cinco al año, se conduce en realidad el proceso de APEC, conforme a las instrucciones que emanan de las Cumbres de Líderes y de las reuniones de Ministros. Las SOM han dado también su nombre a los propios Altos Representantes que participan en estas reuniones. Los SOM son representantes de las economías con nivel de Embajador y les corresponde coordinar la participación de su país en todas las actividades del APEC. El SOM de Chile es el Director de Asuntos Económicos Multilaterales, Ricardo Lagos Weber. Cuando a una economía miembro le corresponde la presidencia de APEC, el SOM de esa economía pasa a ser el "SOM Chair" y se designa a otro SOM del país para ocupar la silla que le corresponde a la economía. La labor de coordinación y representación de Chile en APEC se encuentra radicada en el Departamento APEC de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales. Este Departamento está a cargo de Germán King y tiene un complemento de cuatro profesionales. En determinadas materias recibe el apoyo técnico de otros Departamentos de esta Dirección General.

APEC tiene desde 1993 una Secretaría Permanente, con sede en Singapur, con un número de profesionales bastante reducido (poco más de veinte) que es provisto por las economías miembro en "secondment", o sea, son funcionarios de las Cancillerías o Ministerios de Economía que son enviados a la Secretaría en comisión de servicios (o sea, en "préstamo") por un período de más o menos tres años. Se cuenta también con un número similar de funcionarios administrativos que son contratados localmente. Son dirigidos por un Director Ejecutivo y un Director Ejecutivo Alterno, que pertenecen a la economía miembro que será anfitriona en la Cumbre del año y a la del año siguiente, respectivamente. Chile ha designo al Embajador Mario Artaza Rouxel para que desempeñe este último cargo en 2003, asumiendo el de Director Ejecutivo en el año 2004.

Las principales tareas de la Secretaría Permanente son la de foco de intercambio de información y la de proveer con la documentación necesaria para los distintos foros de APEC, dando el apoyo requerido a la economía anfitriona de las reuniones anuales de distinto nivel. Existió inicialmente el llamado "Grupo de Personas Eminentes", (EPG, en sus siglas en inglés), formado por académicos y empresarios, que asesoró con valiosas ideas y sugerencias de posibles políticas a adoptar, pero que finalmente dejó de existir. El ABAC (APEC Business Advisory Council), o Foro Consultivo Empresarial del APEC, está formado por tres empresarios relevantes de cada economía. Por parte de Chile participan los señores Andrónico Luksic, Hernán Somerville y Juan Villarzú. El ABAC es una demostración del interés de los líderes de APEC por crear una cooperación efectiva del mundo empresarial con el proceso interregional y, en cierta medida, ha venido a reemplazar al EPG.

Desde 1992 se ha multiplicado la red de mecanismos de cooperación interregional, a través de diversos Centros de Estudios del Pacífico, que buscan definir las diversas formas que puede adoptar esa cooperación y las posibles reglas aplicables. En Chile, la Fundación Chilena del Pacífico, que es presidida por el señor Hernán Somerville y cuyo Secretario Ejecutivo es el señor Manfred Wilhelmy, forma parte de la red llamada APEC Study Center Consortium, que apoya académicamente las metas del APEC, como asimismo integra el APEC International Assessment Network (APIAN) que evalúa periódicamente a APEC.

También debe mencionarse el Pacific Basin Economic Council, o PBEC, consorcio privado, representado en Chile por la Universidad Gabriela Mistral, que prepara informes, papers o estudios sobre temas amplios de interés regional, y el Pacific Economic Cooperation Council, o PECC, que son anteriores en su creación al APEC y no son parte de su estructura. El PECC es una entidad regional de cooperación, donde participan representantes de los sectores académico, empresarial y gubernamental, que sirve como foro de discusión en áreas de desarrollo y crecimiento económico regional. Actúa como observador de algunas reuniones del APEC y en ocasiones sirve como organismo de consulta.

CARACTERÍSTICAS DE SU ESTRUCTURA

APEC es básicamente un foro consultivo intergubernamental y no se le podría calificar de organismo internacional, pues no existe una Carta constitutiva o Tratado Internacional que la haya creado. Es, por lo tanto, un modelo de cooperación internacional sui generis, distinto a los cánones tradicionales que imperan en las organizaciones internacionales. La flexibilidad y la informalidad son dos de las características fundamentales de APEC. Sus decisiones, adoptadas por consenso, van generando un nivel grande de compromiso, o de establecimiento de normas, que generalmente es respetado.

En este sentido, se ha señalado que el GATT tampoco fue una organización internacional propiamente tal, hasta que fue integrado en la OMC y que, sin embargo, cumplió con importantes tareas por más de cincuenta años. APEC también ha sido definido como un mecanismo intergubernamental dirigido a fortalecer la liberalización comercial, las inversiones de la región Asia Pacífico y orientado al establecimiento de una comunidad de las economías de la región.

HITOS MAS IMPORTANTES DE APEC

Las primeras reuniones de Canberra (1989) y Singapur (1990), fueron de naturaleza exploratoria, con discusiones importantes sobre la membresía y marcadas por la preocupación regional con respecto a los pocos avances que mostraba la Ronda Uruguay del GATT. En Singapur se acordó que APEC "Sería un foro informal de consultas", sin una estructura definida y centrado en la realización de proyectos de interés común, identificándose desde ya siete:

En Seúl (1991) aparte de la inclusión de China, Taipei chino y Hong Kong, se procuró articular una carta de derrotero para el futuro de APEC, pero sin grandes avances y se anunció la voluntad de APEC de mantener un diálogo abierto y de consenso en materia de liberalización comercial, teniendo en cuenta los intereses de las economías menos desarrolladas. En esta reunión se adoptó el concepto de "regionalismo abierto", acuñado en el PECC, que implica que los acuerdos de liberalización económica no pueden ser discriminatorios con respecto al acceso de terceros. En Bangkok (1992) se acordó establecer un pequeño Secretariado en Singapur y se aprobó un reducido presupuesto para el Foro, fijándose las respectivas cuotas y se decidió establecer el citado Grupo de Personas Eminentes que, en los años siguientes, como se ha dicho, aportó valiosas propuestas para orientar los futuros trabajos de APEC.

En Seattle, Blake Island, (1993), ya a nivel de Cumbre de Líderes (pero denominadas "Reuniones Informales de Líderes Económicos de APEC") se aprobó la Declaración sobre Una Visión Económica, que concebía a la comunidad de las economías del Asia Pacífico como destinada a lograr el libre comercio de la región y a promover la liberalización global internacional, con un desarrollo económico dinámico, con reducción de las barreras de comercio e inversión, mayores ingresos, mejor desplazamiento de los bienes y personas, mejor educación y desarrollo sustentable. No se determinó un cronograma específico para los objetivos en materia comercial.

En Bogor, Indonesia (1994) se materializó el ingreso de Chile. En esta Cumbre se aprobó la Declaración de Bogor sobre Propósitos Comunes. Allí se acordó establecer un esquema de comercio e inversiones, libre y abierto, en el año 2010 para las economías industrializadas y en el año 2020 para las economías en desarrollo. La siguiente cita Cumbre, en Osaka (1995) produjo la llamada "Agenda de Acción", que implicó la introducción de materias de gran complejidad y que eran muy controvertidas, lo que señalaba que APEC entraba de lleno a concretar los objetivos teóricos que se había planteado. La Agenda se refirió específicamente a la liberalización y facilitación comercial, con un proceso de acciones individuales dentro del foro APEC, colectivas y multilaterales; y a la cooperación. En materia de liberalización y facilitación se creó el concepto de "acciones concertadas unilateralmente" (CUA), o sea, cada economía miembro sometería su propio programa y lo implementaría de manera unilateral. Se acordó que, en la siguiente reunión de Manila (1996), cada economía miembro sometería su Plan de Acción Individual (IAP) de liberalización y facilitación. Estos IAPs contemplarían el detalle de las acciones a emprender para cumplir con la meta de los años 2010 y 2020. También se resolvió elaborar Planes de Acción Colectivos (CAPs). De gran importancia es el reconocimiento en la Agenda de Acción que " las economías de APEC perseguirán la cooperación económica y técnica para alcanzar el desarrollo sustentable y equitativo en la región del Asia Pacífico, al reducir las disparidades entre las economías de APEC a la vez que promover el bienestar económico y social de nuestros pueblos". Así, junto a la liberalización económica surge este nuevo pilar de APEC, el de la cooperación económica y técnica, o ECOTECH.

En 1996, en Manila (Subic Bay), los Líderes aprobaron la declaración "From Vision to Action" y el llamado Plan de Acción de Manila (MAPA) para lanzar la fase de implementación de los IAPs y de las acciones colectivas acordadas en Bogor y conforme a la Agenda de Acción definida en Osaka. En concreto, el MAPA contiene los planes de acción individuales (IAPs) de cada economía y de acciones colectivas en quince áreas de facilitación y liberalización comercial y de inversiones (TILF). Enfatiza también que el proceso de APEC debe concentrarse en seis áreas principales: mayor acceso al mercado de bienes a través de reducción de aranceles y medidas no arancelarias, aumentar el acceso a mercados de servicios; proveer un régimen de inversión abierto; reducir el costo de hacer negocios; crear un sector de infraestructura abierto y eficiente y fortalecer la cooperación económica y técnica.

Con respecto a esta última, o ECOTECH, en Manila se adoptó una Declaración Marco que establece las siguientes seis prioridades:

  • desarrollo de capital humano;
  • promoción de más seguros y eficientes mercados de capitales;
  • el fortalecimiento de la infraestructura económica;
  • desarrollo de tecnologías para el futuro;
  • promoción de desarrollo sustentable y fortalecimiento de la pequeña y mediana empresa.

En la Cumbre de Vancouver (1997) los anfitriones canadienses eligieron el tema "Connecting the APEC Community", analizándose la llamada liberalización sectorial anticipada, el proceso de admisión de nuevos miembros, la inestabilidad financiera en Asia, la contribución del APEC al proceso de negociación multilateral en la OMC y un Marco de Acción de la Asociación Público- Empresarial para el Desarrollo de la Infraestructura.

La primera de estas cuestiones fue muy discutida ya que implicaba que se alteraba uno de los principios básicos que regía en APEC, el que la liberalización unilateral y concertada que se aplica entre sus miembros se efectuaría sobre una base de cobertura integral de todo el universo de bienes y servicios. Chile, por lo tanto, hizo reserva en esta materia, adelantando que no participaría en su implementación. En Kuala Lumpur (1998) se pudo verificar las dificultades que encontraba el proceso de liberalización sectorial, tema que empantanó las discusiones e hizo dudar de la capacidad de APEC como foro para avanzar en la liberalización económica. Hubo, eso sí, algunos avances en materia de ECOTECH.

En Auckland, Nueva Zelandia (1999), los anfitriones propusieron como agenda:

a) La expansión de las oportunidades de negocios a través de un programa integral de nuevas negociaciones multilaterales; el mejoramiento y cumplimiento de los IAPs; un mayor énfasis en los Planes de Acción Colectivos (CAPs); la facilitación del comercio y la creación de un sistema de seguridad alimenticia en APEC;

b) El fortalecimiento de los mercados, mejorando los mercados financieros y poniendo acento en reformas de competencia y de regulación e incrementando el apoyo a APEC por medio de una serie de iniciativas que evidencien los progresos efectuados por el foro de liberalización comercial y en otras áreas (incorporación de los temas de la mujer y el impacto social de la crisis). Resumiendo estos temas se adoptó la Declaración sobre "The Challenge of Auckland".

En esta reunión, APEC recuperó su rol catalizador en el tema de negociaciones comerciales dentro de la OMC. Se dio un sustantivo respaldo al lanzamiento de la llamada "Cumbre del Milenio", apoyándose la abolición de los subsidios a la exportación agrícola. En esta Cumbre se aceptó que Chile fuera anfitrión de APEC en el año 2004.

En Bandar Seri Bagawan (Brunei, 2000), los líderes aprobaron la Declaración "Delivering to the Community", confirmando el apoyo a los compromisos asumidos en Bogor y la Agenda de Acción de Osaka. Colocaron gran énfasis en el acceso de los ciudadanos a las nuevas tecnologías de la información y comunicaciones para estimular la productividad, el crecimiento y la extensión de servicios y reiteraron la necesidad del lanzamiento de una nueva Ronda de Negociaciones de la OMC.

En Shangai (en octubre de 2001) los Líderes tomaron nota con gran preocupación de la situación recesiva de la economía mundial y por el impacto negativo en los mercados de los atentados terroristas del 11 de septiembre. Reafirmaron el compromiso para trabajar unidos para obtener una nueva Ronda de Negociaciones de la OMC en Doha y acentuaron la necesidad de compartir los beneficios de la globalización y de la nueva economía. Asimismo acordaron definir mejor los hitos para alcanzar las metas de Bogor mediante un análisis de los progresos logrados en el año 2005, fortalecer los IAPs y ECOTECH. Shangai también dio gran importancia a lo que se denominó "pathfinder initiatives" (iniciativas que abren caminos), basadas en aquellas en que un grupo de economías miembro inician o implementan arreglos cooperativos, consistentes con la Declaración de Bogor, en línea con los principios de APEC de voluntarismo, comprehensividad, adopción de decisiones por consenso, flexibilidad, transparencia, regionalismo abierto y calendarios diferenciados para economías desarrolladas y en desarrollo, sin necesidad a que exista un consenso. Las economías disidentes o que no estén preparadas pueden unirse a estas iniciativas cuando lo deseen.

En esta Cumbre, por primera vez, los Líderes formularon una declaración de índole política, al condenar, de la manera más definida, los ataques terroristas contra los Estados Unidos y acordaron medidas de cooperación para combatir el terrorismo en varias áreas bien definidas. Esta declaración tiene gran trascendencia y abre un nuevo campo de preocupación dentro de la comunidad de APEC.

FUNCIONES DE LA APEC

Las tres funciones básicas de APEC son:

  1. Liberalización del comercio y de la inversión ;
  2. Facilitación del comercio y de la inversión y
  3. Cooperación económica y técnica.

Estas tres funciones han sido llamadas "Los Tres Pilares de APEC". En Beijing se utilizó una nueva analogía, que ha ido cobrando popularidad, que es la de representar a APEC como una bicicleta, en la que la rueda delantera es la liberalización y facilitación del comercio (TILF), mientras la rueda trasera es la cooperación económica y técnica (ECOTECH). En el área de la liberalización y facilitación del comercio, el proceso APEC adoptó un mecanismo llamado de "liberalización unilateral concertada" basada en la certeza que la liberalización es beneficiosa para los que la practican. En TILF los Individual Action Plans (IAPs) son de la mayor importancia. En APEC se utiliza un sistema de revisión por los pares (Peer Review Process) para avanzar en esta área. Las economías anualmente entregan sus Individual Action Plans. Los IAPs especifican como la economía miembro se propone liberalizar su comercio e inversiones y como espera comprometerse con otras economías en estas materias.

La evaluación por los pares permite a las demás economías formular consultas o expresar dudas sobre el camino de liberalización escogido. Los Ministros de APEC acordaron a fines de 2001 fortalecer el proceso de revisión por los pares aplicado a los IAPs para incrementar su objetividad y su transparencia. Ahora se designa un equipo de revisión formal y un experto que lleva a cabo una investigación y análisis en profundidad, entregando un informe escrito. Inicialmente pocas economías sometieron sus IAPs al ejercicio de comparación. Chile fue uno de los primeros y desde Kuala Lumpur son ya numerosas las economías que han cumplido, lo que ha destacado el rol que juegan los IAPs. Últimamente, Japón y México se sometieron a los nuevos procedimientos adoptados en el año 2001.

El compromiso asumido por Chile comprende una rebaja unilateral de aranceles a 0% en el año 2010, en condiciones recíprocas y equilibradas para la mayor parte de los productos, la descripción detallada y transparente de las restricciones que enfrentan temas como servicios e inversiones y la descripción de las medidas no arancelarias existentes en el país, en la perspectiva de su eliminación progresiva.

El aporte del sector privado ha sido muy valioso en el mejoramiento de los IAPs. En efecto, el Consejo Asesor Empresarial (ABAC) ha formulado valiosas sugerencias en este sentido. Asimismo, PECC ha efectuado regularmente una evaluación de tales IAPs. Los Planes de Acción Colectivos (CAPs) han ido cobrando importancia creciente. Su objetivo es facilitar el comercio, lo que implica adoptar medidas comerciales orientadas a rebajar los costos del comercio (por ejemplo, disminuyendo las trabas burocráticas, las exigencias de "papeleo", la falta de armonización de los sistemas aduaneros, etc.) Estas medidas de los CAPs deben resolverse de manera conjunta por todos los miembros y comprenden las siguientes áreas: aranceles, medidas no arancelarias, telecomunicaciones, transportes, energía, turismo, inversiones, estándares, y conformidad, procedimientos de aduana, derechos de propiedad intelectual, políticas de competencia, compras gubernamentales, desregulación, normas de origen, solución de controversias, movilidad de hombres de negocios, implementación de los resultados de la Ronda Uruguay y recolección y análisis de informaciones.

Con respecto a ECOTECH, por varios años, los temas de liberalización fueron tan preponderantes, que los de cooperación económica y técnica quedaron en un segundo plano. Ya en Canberra, en 1989, se había identificado varias áreas de cooperación: revisión de las estadísticas de comercio e inversión; promoción comercial; expansión de la transferencia tecnológica y las inversiones; el desarrollo de los recursos humanos; la cooperación energética regional; la conservación de los recursos marinos y las telecomunicaciones. En los años siguientes, los SOM agregaron nuevas áreas: pesquerías, transporte y turismo, pequeñas y medianas empresas, infraestructura económica y tecnología agrícola. Desde 1993, el progreso del trabajo efectuado es evaluado por los SOM, los Ministros y los Líderes. En Osaka (1995) se estableció que "las economías de APEC perseguirán la cooperación económica y técnica para alcanzar el desarrollo sustentable y equitativo en la región del Asia Pacífico, al reducir las disparidades entre las economías de APEC a la vez que promover el bienestar económico y social de nuestros pueblos". Se acordó estimular las actividades de ECOTECH por medio de investigaciones, intercambio de datos e informaciones, programas de entrenamiento, análisis, demostraciones técnicas, intercambio de expertos, seminarios y el establecimiento de redes de investigación y negocios. El tema continuó refinándose en Manila y Vancouver. En esta última Cumbre se estableció un Subcomité de SOMs sobre ECOTECH, el llamado ESC. Más tarde, en Kuala Lumpur se estableció un Programa de Acción para el Desarrollo de la Capacitación en APEC.

PAISES MIEMBROS DE LA APEC

Actualmente los miembros de APEC son: Australia, Brunei Darussalam, Canadá, República de Corea, Chile, República Popular de China, Estados Unidos, República de Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Papua Nueva Guinea, Perú, Rusia, Singapur, Tailandia, Taipei Chino (Taiwán exluido en la última reunión en Shanghai en el 2001) y Vietnam.

APEC 2004

APEC 2004 ha representado el mayor desafío para Chile en su historia como actor internacional.

Y formalmente, este desafío comenzará luego de la Cumbre de Líderes Económicos, cuando Tailandia culmine su actual período y traspase la responsabilidad y el honor de conducir el proceso APEC a Chile. Luego, en noviembre del presente año, nuestro país entregará la conducción del Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico a Corea del sur para el año 2005.

Entre el 20 y 21 de octubre del año 2004, tubo lugar la XI reunión de Líderes Económicos en Bangkok, Tailandia, momento en que Chile, a una década de haberse incorporado al Foro, comenzó su liderazgo de APEC. Respecto a esto el Director de Asuntos Económicos Multilaterales de Cancillería, y Alto Representante de Chile en APEC (SOM), Ricardo A. Lagos W., señalo "el impacto de esta responsabilidad, que implicará tener a los 21 jefes de las economías que integran esta organización aterrizando en nuestro país, y colocándolo en la agenda mediática de más de la mitad de los televisores de la humanidad –APEC reúne al 60% de la población humana, 2.5 billones- es, sin duda, una oportunidad para el posicionamiento de Chile en Asia Pacífico".

Este protagonismo nacional tubo también su expresión en el sector privado, pues Hernán Somerville, hoy uno de los representantes chilenos en el Consejo Consultivo Empresarial de APEC, ABAC, pasará a presidir esta instancia de altísimo nivel empresarial, punto de encuentro de los principales empresarios de la región más dinámica en términos de expansión del producto, así como cada vez más resistente a los shocks externos.

Agenda APEC 2004

Consensuada con cada una de las 20 economías APEC y, a la vez, propia y única, manifestando los intereses de nuestro país. Así fue la agenda que Chile desarrolló durante su presidencia del Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífica, el año 2004.

La cual por respeto a la economía anfitriona de la Cumbre anterior, Chile no dio a conocer su Agenda Temática hasta que concluyó la gestión de Tailandia. Sin embargo, hay materias que han sido desarrolladas a nivel público durante el año pasado, y que enlazan tanto con la agenda permanente de trabajo APEC como el plan propio de Chile.

Este ha sido socializado con cada una de las economías miembro de este Foro, buscando de esta forma definir una estrategia que conjugue tanto los objetivos de APEC, como de sus integrantes y de Chile. De esta forma, en la agenda permanente están las llamadas Metas de Bogor, las cuales fueron definidas en 1994. Estas metas plantean el libre flujo de bienes, servicios e inversiones entre las economías APEC, para lo cual distinguen dos momentos, según el grado de desarrollo de la economía. Para el 2010 se comprometieron las más desarrolladas –EE.UU., Japón, Australia, Canadá, Singapur- y, para el 2020, las menos desarrolladas. En 1995, un año después de incorporarse al Foro, Chile adhiere a la primera fecha, confirmando su opción de apertura comercial a nivel regional.
En pro del alcance de estos objetivos, las 21 economías que integran este Foro han definido tres pilares: la liberalización y facilitación del comercio, la liberalización y facilitación de las inversiones, y la cooperación económica y técnica.
Luego de los atentados en EEUU de 2001, el tema de la seguridad traspasó las agendas de la mayoría de las instancias multilaterales y regionales. APEC no fue ajeno a este movimiento y los líderes plasmaron su inquietud en la Declaración de Shangai el 2001, la cual encontró expresión práctica en la adopción de la Secure Trade in the APEC Region, Star, en la Cumbre en México.

Tal como ya se ha señalado anteriormente, el desarrollo de un comercio seguro es indispensable para el alcance de mayores grados de prosperidad y bienestar en la región. Pero Chile no quiere que este comercio seguro se traduzca en mayores costos que, en la práctica, constituyan obstáculos comerciales no arancelarios.

Nuestro país también promueve en APEC el diálogo abierto y transparente sobre Tratados de Libre Comercio. El hecho de tener TLC con varias economías APEC (Canadá, México, Estados Unidos y Corea del Sur; y
negociaciones con Nueva Zelanda y Singapur, además del Acuerdo de Complementación Económica, ACE, con Perú) nos ha brindado una excelente carta de presentación en APEC para hablar de este tema.

El año 2004 deberá ser también un año marcado por la conclusión aún factible de las negociaciones multilaterales de la OMC. Es imposible evitar pensar que los líderes de la región responsable de casi la mitad del PGB mundial no vayan a discutir el curso de la Ronda del Desarrollo.

Consciente de construir un desarrollo equitativo, que incluya y no excluya, Chile también ha hecho presente su interés por fortalecer el uso del inglés como herramienta de trabajo.

Esa es una de las llaves fundamentales para abrir el mundo del comercio global a las pequeñas y medianas empresas, las cuales en Asia Pacífico equivalen al 80% de las empresas. La implementación de esta inquietud, sobre la base de los pilares de cooperación técnica y facilitación comercial de APEC, es otro de los mensajes ya socializados de la agenda de nuestro país para su año a la cabeza del Foro de Cooperación de Asia Pacífico.

ANALISIS EXHAUSTIVO

A continuación se realizará un análisis de 3 países miembros de APEC, a los cuales se estudiaron sus economías, importaciones, exportaciones, etc.

Entre estos 3 países se encuentra uno de los más importantes como lo es Estados Unidos, México y nuestro país.

MEXICO

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9 Octubre 2008

HISTORIA DE LA ANTROPOLOGIA

La cabecera de Historia, Antropología y Fuentes Orales expresa con claridad los tres pilares que rigen nuestra orientación intelectual: la Historia, por cuanto constituye el más sólido basamento de las Ciencias Sociales; la Antropología, en cuanto que se abre a la diversidad cultural y al análisis comparativo y crítico; y las Fuentes Orales, como factor común a la Historia Contemporánea y a la Antropología, que las emplea desde su propio nacimiento disciplinar habiéndolas convertido en el principal de sus soportes.

Como revista especializada en Historia Oral, es un medio abierto y crítico a las aproximaciones de las distintas disciplinas y a la diversidad de métodos de análisis social. Sin academicisimos y sin servilismos a la opinión y en conexión con las polémicas historiográficas y socio-culturales de hoy, es una publicación destinada a la difusión y debate de las aportaciones empíricas, metodológicas y teóricas con cabida para el interrogante, la afirma­ción, la hipótesis y la crítica. Sin apriorismos, busca dialogar con la realidad de cualquier sociedad y no se inquieta por marginalidades, para no tender a la discriminación y ser más sensible a los conflictos inmediatos, en una sociedad comprometida con la memoria y la experiencia de las gentes.

Historia, Antropología y Fuentes Orales cuenta con un comité de lectores que aporta diferentes visiones, ampliando las polémicas y diversificando los intereses temáticos. A lo largo de su trayectoria, Historia, Antropología y Fuentes Orales ha sido un punto de encuentro de especialistas en Historia, Antropología, Sociología, Crítica Literaria, Archivística y Documentación.

Historia, Antropología y Fuentes Orales promueve desde sus páginas la creación y conservación del patrimonio sonoro en todas sus formas (archivos orales, sonoros...) y forma parte de la Asociación Internacional de Historia Oral (IOHA) y de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE).
FUENTE:
Educadores Asociados
ramiolraweb
Biblioteca Nacional Del Congreso U.S.A

Tags: antropologia

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5 Julio 2008

JEAN AUSTEN LA DAMA LITERARIA

La novelista británica Jane Austen nació el 16 de diciembre de 1775 en Steventon (Hampshire) y fue la séptima de los ocho hijos del rector de esta parroquia, donde pasó la mayor parte de su vida, aunque también vivió ocho amargos años en Bath. Educada principalmente por su padre, leyó durante su infancia a los grandes autores de la literatura inglesa de la época (Walter Scott, Johnson, G. Crabbe o Richardson) pero supo crear un estilo propio que la hizo distinguirse radicalmente tanto de la novela gótica tan de moda en ese momento como del realismo popular que practicarían un Thackeray o un Dickens. A los quince años empieza a escribir, a modo de divertimento familiar, una primera obrita "Amor y amistad" de gran contenido satírico. Vienen después "La abadía de Northanger (1805, publicada en 1817), que empieza también satíricamente para terminar con un elevado tono romántico. Disimulando mejor su propia ironía, escribe después las novelas que conforman la primera época de la escritora: "Sentido y sensibilidad" (1811) y "Orgullo y prejuicio" (1813), obras aún espontáneas y con mayor riqueza en los argumentos. Su segunda época (más austera, con argumentos casi etéreos y mucho más analítica respecto a la situación humana) se inicia con "Mansfield Park" (1814) para continuar con "Emma" (1816) y "Persuasión" (1817) y quedando inacabada "Sanditon", que fue publicada póstumamente. Jane Austen murió a los 42 años, tal vez del mal de Addison, una enfermedad emotiva desencadenada por sus preocupaciones familiares y por -en palabras de José María Valverde- "la sensación de haber tocado el límite de su propio desarrollo creativo". Satírica, antirromántica, profunda y mordaz a un tiempo, la obra de Jane Austen nace de la observación de la vida doméstica -"tres o cuatro familias en un pueblo es lo más apropiado para elaborar" define la propia autora su método de trabajo- y de un profundo conocimiento moral de la condición humana. Una obra "para personas mayores" -anota Virginia Wolf- "escrita por una mujer que escribe como una mujer y no como un hombre". Efectivamente, tanto Maximilien de Robespierre (llamado en su tiempo "El Incorruptible") como Donatien Alphonse François Sade (más conocido como el Marqués de Ídem) fueron contemporáneos de Jane Austen, pero no es de ellos de quienes se hablará aquí, ya que 1º) son hombres, 2º) seguro que no leyeron nada de nuestra autora y 3º) ni siquiera son ingleses. Por eso, esta página está dedicada a 1º) mujeres, 2º) da igual que leyeran o no a Jane Austen y 3º) fueron inglesas o, por lo menos, vivieron allí durante muchos años EVA MARIA GARRICK (1724-1822) Retrato de Sir Joshua Reynolds (1772-73) Actriz de orígen vienés que actuó en Covent Garden bajo el nombre artístico de "Mlle. Violette". En 1749 se casó con el actor y dramaturgo David Garrick, y con él compartió la dirección del Drury Lane Theatre. ANGELICA KAUFFMANN (1741-1807) Autorretrato (c. 1770-75) Pintora de orígen suizo que se estableció primero en Londres y después en Roma. Fue una gran retratista de la sociedad aristócrata e intelectual de su tiempo, muy admirada tanto por el público como por los grandes artistas y escritores de la época (Winckelmann, Reynolds, Goethe, Canova...). Fue una de los miembros fundadores de la Royal Academy. SARAH SIDDONS (1755-1831) Retrato de John Downman (1787) Gran actriz trágica que trabajó sobre todo con los Garrick en el Drury Lane Theatre y con John Philipp Kemble en el Covent Garden EMMA, LADY HAMILTON (1765-1815) Retrato de George Romney (c. 1785) Fue la encarnación de la belleza y de la inteligencia en su época. Vivió en Nápoles, con sir William Hamilton, donde conoció a Horatio Nelson después de la batalla del Nilo. Trágico romance, trágica vida, y ya está listo un capítulo más de las leyendas del Imperio Británico. ELIZABETH BARRETT BROWNING (1806-1861) Retrato de Michele Gordigiani (1858) Paradigma del romanticismo, esta poetisa vivió enferma en Londres hasta que huyó a Italia con el también poeta Robert Browning y donde se unió a la causa nacionalista italiana. Naturalmente, murió tuberculosa. ANGELA GEORGINA BURDETT-COUTTS (1814-1906) Retrato de Sir William Charles Ross (c. 1847) Rica heredera de la banca Coutts, casada con el político Sir Francis Burdett, se dedicó a múltiples negocios, desde el pescado irlandés al algodón nigeriano, pero destacó especialmente por preocuparse en mejorar las condiciones del trabajo femenino, infantil y animal. CHARLOTTE BRONTË (1816-1855) Retrato de Branwell Brontë (c.1834) La escritora Charlotte fue la mayor de las tres hermanas Brontë. Profesora en Bruselas, triunfó, después de diversos intentos, con su novela "Jane Eyre" (1847), a las que siguieron "Shirley" (1849) y "Villette" (1853), con las que abrió paso a la novela feminista inglesa.

Efectivamente, tanto Maximilien de Robespierre (llamado en su tiempo "El Incorruptible") como Donatien Alphonse François Sade (más conocido como el Marqués de Ídem) fueron contemporáneos de Jane Austen, pero no es de ellos de quienes se hablará aquí, ya que 1º) son hombres, 2º) seguro que no leyeron nada de nuestra autora y 3º) ni siquiera son ingleses.

Por eso, esta página está dedicada a 1º) mujeres, 2º) da igual que leyeran o no a Jane Austen y 3º) fueron inglesas o, por lo menos, vivieron allí durante muchos años


EVA MARIA GARRICK (1724-1822)
Retrato de Sir Joshua Reynolds (1772-73)

Actriz de orígen vienés que actuó en Covent Garden bajo el nombre artístico de "Mlle. Violette". En 1749 se casó con el actor y dramaturgo David Garrick, y con él compartió la dirección del Drury Lane Theatre.


ANGELICA KAUFFMANN (1741-1807)
Autorretrato (c. 1770-75)

Pintora de orígen suizo que se estableció primero en Londres y después en Roma. Fue una gran retratista de la sociedad aristócrata e intelectual de su tiempo, muy admirada tanto por el público como por los grandes artistas y escritores de la época (Winckelmann, Reynolds, Goethe, Canova...). Fue una de los miembros fundadores de la Royal Academy.


SARAH SIDDONS (1755-1831)
Retrato de John Downman (1787)

Gran actriz trágica que trabajó sobre todo con los Garrick en el Drury Lane Theatre y con John Philipp Kemble en el Covent Garden


EMMA, LADY HAMILTON (1765-1815)
Retrato de George Romney (c. 1785)

Fue la encarnación de la belleza y de la inteligencia en su época. Vivió en Nápoles, con sir William Hamilton, donde conoció a Horatio Nelson después de la batalla del Nilo. Trágico romance, trágica vida, y ya está listo un capítulo más de las leyendas del Imperio Británico.


ELIZABETH BARRETT BROWNING (1806-1861)
Retrato de Michele Gordigiani (1858)

Paradigma del romanticismo, esta poetisa vivió enferma en Londres hasta que huyó a Italia con el también poeta Robert Browning y donde se unió a la causa nacionalista italiana. Naturalmente, murió tuberculosa.


ANGELA GEORGINA BURDETT-COUTTS (1814-1906)
Retrato de Sir William Charles Ross (c. 1847)

Rica heredera de la banca Coutts, casada con el político Sir Francis Burdett, se dedicó a múltiples negocios, desde el pescado irlandés al algodón nigeriano, pero destacó especialmente por preocuparse en mejorar las condiciones del trabajo femenino, infantil y animal.

CHARLOTTE BRONTË (1816-1855)
Retrato de Branwell Brontë (c.1834)

La escritora Charlotte fue la mayor de las tres hermanas Brontë. Profesora en Bruselas, triunfó, después de diversos intentos, con su novela "Jane Eyre" (1847), a las que siguieron "Shirley" (1849) y "Villette" (1853), con las que abrió paso a la novela feminista inglesa.


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